El asado de los domingos ya no es para todos: qué pasa en las carnicerías de La Banda

¿Cuánto cuesta hoy poner la parrilla en La Banda? Los carniceros revelan cómo cambió la compra de carne y cuáles son los cortes que ya casi nadie elige.

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El asado de los domingos ya no es para todos: qué pasa en las carnicerías de La Banda
El asado de los domingos ya no es para todos: qué pasa en las carnicerías de La Banda

El clásico asado dominical, ese ritual que reúne a la familia alrededor del fuego, se convirtió en un privilegio para cada vez menos hogares. Los carniceros de La Banda lo confirman: hoy la carne vacuna se vende casi exclusivamente para ocasiones especiales.

La caída en las ventas durante los últimos meses llevó a Nuevo Diario a consultar a los comerciantes del rubro para conocer de primera mano cómo impacta la crisis en el consumo. Y el diagnóstico es contundente: el asado dejó de ser una costumbre semanal para muchas familias.

"Antes un asado era tradicional en un domingo en familia, era algo que se podía, pero ahora está difícil", señalaron los vendedores, que prefirieron mantener el anonimato.

¿Qué llevan los clientes a la carnicería?

La estrategia de los consumidores cambió por completo. Ya no se acercan al mostrador sin un plan: ahora comparan precios, eligen cortes más económicos y calculan las cantidades al detalle para no pasarse del presupuesto.

"Llevan lo justo, incluso de menos, calculando con pollo y embutidos para no tener que comprar tanta carne roja", explicaron los comerciantes.

El pollo y los embutidos se convirtieron en aliados indispensables para estirar la parrillada. La pata muslo, por ejemplo, se posicionó como una de las opciones más elegidas para acompañar el asado.

Los precios que complican el ritual

Los números que manejan las carnicerías bandeñas explican la situación. El kilo de asado ronda los $16.000, mientras que el matambre, uno de los cortes más requeridos, puede llegar a los $18.000 por kilo.

Frente a esos valores, las alternativas resultan más amigables con el bolsillo: los chorizos y las morcillas se consiguen a unos $12.000 por kilo, y el pollo, alrededor de los $8.000. La pata muslo, en tanto, tiene un precio cercano a los $5.000 por kilo.

Las compras impulsivas, según observan los carniceros, prácticamente desaparecieron. Cada kilo adicional representa un gasto que muchas familias evalúan dos veces antes de llevarlo. La planificación se volvió la regla: consultar precios, comparar cortes y priorizar lo que rinda más sin superar el dinero disponible.

De esta manera, la parrilla sigue presente en los hogares bandeños, pero con un menú distinto. La carne vacuna ya no es la protagonista absoluta: comparte lugar con el pollo y los embutidos, en cantidades medidas al milímetro.

El encuentro alrededor del fuego, ese clásico de los domingos, se adapta a los bolsillos. Menos carne, más alternativas y un cálculo cuidadoso para conservar, al menos de vez en cuando, el ritual que une a las familias.

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