El atlas que cruzó el océano: la cocina que guarda 131 años de historia danesa en Entre Ríos

Belén Sauer llegó al estudio con un atlas que sus abuelos trajeron desde Dinamarca y preparó tres platos que su familia cocina desde hace generaciones. Pero además anticipó una celebración que cumple 131 años y que pocos conocen en la zona.

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El atlas que cruzó el océano: la cocina que guarda 131 años de historia danesa en Entre Ríos
El atlas que cruzó el océano: la cocina que guarda 131 años de historia danesa en Entre Ríos

La Cocina del Once abrió sus puertas a las raíces danesas con una invitada que trajo algo más que recetas: Belén Sauer llegó al estudio con un antiguo atlas que sus abuelos trajeron desde Dinamarca y con la historia de una familia que quedó ligada para siempre al Viejo Almacén Sauer, en Colonia Yeruá, departamento Concordia.

En una edición especial de Elonce, Sauer preparó tres platos que atraviesan generaciones: bocadillos daneses, Frikadellen con salsa cremosa y Æblekage con vainillas. La propuesta gastronómica se convirtió en un recorrido por la memoria de los inmigrantes que llegaron al país y que, con el correr de las décadas, se sentaron a la mesa de numerosas familias entrerrianas.

Frikadellen con salsa cremosa: carne, mostaza y una salsa que pide moderación

Para las Frikadellen se usaron 300 gramos de carne vacuna picada, 300 gramos de carne de cerdo picada, una cebolla grande, ajo a gusto, perejil, pimienta negra, sal, aproximadamente 90 gramos de mostaza, un huevo y pan rallado en cantidad necesaria.

La preparación arrancó mezclando las dos carnes con la cebolla y el ajo picados. Después se sumaron el perejil, la pimienta, la sal, la mostaza y el huevo. El pan rallado se incorporó de a poco hasta lograr una mezcla moldeable. Con esa masa se formaron las porciones.

La salsa cremosa llevó 600 mililitros de crema de leche, 180 gramos de panceta ahumada cortada en trozos pequeños, 120 gramos de queso sardo rallado, pimienta, cebolla de verdeo y entre una cucharada y media y dos de maicena disuelta previamente en agua o crema fría. La panceta se cocinó primero; luego entraron la crema y el queso. La maicena espesó la mezcla y el verdeo dio el toque final. Un detalle no menor: la sal debía usarse con moderación por la panceta y el queso.

Bocadillos daneses: sencillos y para compartir

La segunda receta fueron los bocadillos daneses, para los que se necesitaron tres huevos, 200 gramos de queso rallado, una taza grande de harina común 0000, una taza de harina de maíz, 100 gramos de harina leudante, leche en cantidad necesaria, sal y grasa para la cocción.

En un recipiente se integraron los huevos con el queso y las harinas. La leche se incorporó progresivamente hasta conseguir una preparación unida y con la consistencia justa para formar los bocadillos. Se añadió sal a gusto. Las porciones se cocinaron en grasa caliente hasta dorar y lograr una textura crocante. Una de esas recetas simples que pasaron de generación en generación y siguen asociadas a los encuentros familiares.

Æblekage: el cierre dulce con manzanas y vainillas

El final estuvo dedicado al Æblekage con vainillas. Para una fuente grande se usaron 1,5 kilos de manzanas, 150 gramos de azúcar, una cucharadita y media de canela, entre tres y cuatro cucharadas de agua y unas gotas de limón.

Las manzanas se cocinaron con el azúcar, la canela, el agua y el limón hasta que quedaron tiernas. Para la capa crocante se emplearon 300 gramos de vainillas, 120 gramos de manteca y entre una cucharadita y media y dos de canela. No hizo falta sumar azúcar por el dulzor de las vainillas. El postre se completó con 500 mililitros de crema de leche batida con dos o tres cucharadas de azúcar impalpable y, opcionalmente, esencia de vainilla. Todo se dispuso en capas para combinar manzanas, crocante y crema.

Una historia que cumplirá 131 años

La participación de Sauer también anticipó una celebración especial. El Viejo Almacén Sauer cumplirá 131 años y lo festejará el próximo 4 de octubre en Colonia Yeruá, donde la tradición familiar sigue ligada a las raíces de la inmigración danesa.

La fiesta contará con la Delegación Danesa, que representará las costumbres heredadas de aquellos inmigrantes, y la Delegación Criolla, dedicada a recordar a los gauchos y trabajadores rurales que también fueron parte del desarrollo de las comunidades de la zona.

Así, La Cocina del Once transformó las recetas en un viaje por la memoria: desde unas Frikadellen hasta un postre de manzanas, cada preparación recuperó sabores que atravesaron generaciones y que continúan formando parte de la identidad de las familias descendientes de inmigrantes en Entre Ríos.

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