El aula como motor de cambio: estudiantes adultos presentan sus proyectos de autogestión
¿Qué pasa cuando adultos deciden volver a las aulas? Emprendimientos, solidaridad y superación: los proyectos que sorprendieron en San Luis.
En una jornada que trascendió lo académico, los alumnos de la Escuela Pública Digital de Adultos (EPDA) de San Luis exhibieron sus proyectos de acción, demostrando que **el aula es el motor clave para la superación personal, el autoempleo y la autogestión**.
El grupo del trayecto 5º 'B', que funciona dentro de la Escuela N°446 'Pueblo Puntano de la Independencia', en el barrio Mirador del Portezuelo, presentó sus trabajos ante docentes y compañeros. Cada propuesta refleja el esfuerzo de personas adultas que, con responsabilidades cotidianas, decidieron retomar los estudios y emprender.
¿Qué implica volver a estudiar en la adultez?
La docente Griselda Fernández explicó que "volver a estudiar en la adultez requiere una dosis de valentía" y que la jornada "trasciende las calificaciones y se convierte en un triunfo emocional". Según la profesora, cada proyecto presentado lleva consigo "la certeza de saberse capaces", y aprender a gestionar un negocio propio en un entorno digital "transforma el esfuerzo diario en un orgullo que contagia a la familia y a la comunidad educativa".
Los emprendimientos abarcan diversas áreas productivas y de servicios, mostrando la creatividad de los alumnos y el espíritu de la Escuela Digital, donde la tecnología y el conocimiento se ponen al servicio del desarrollo personal y comunitario.
Proyectos que nacen de problemáticas reales
Los estudiantes, partiendo de una problemática, eligen un tema y definen qué acción llevar a cabo. Fernández detalló que pueden realizar talleres, invitar a especialistas, organizar ferias americanas, recolectar juguetes y mercadería para comedores, escribir libros o crear emprendimientos. "Mis alumnos invitaron a un médico que viene a dar recomendaciones para la prevención de la salud", ejemplificó.
Un caso destacado es el de una alumna que ahora vive en Los Molles, quien creó su propio negocio de conservas de escabeche, vizcacha y dulces, bajo el proyecto 'El trabajo autogestionado como alternativa al empleo'. Durante la presentación, realizó una muestra en el aula y vendió sus productos en la escuela.
Otro grupo salió al barrio a comprar productos y se topó con una vecina que recién comenzaba su negocio. Los alumnos se ofrecieron a promocionarlo: manejaron herramientas digitales, hicieron folletos y armaron cuentas de Instagram y Facebook. Así, el proyecto no solo ayudó a la joven emprendedora, sino que permitió a los estudiantes poner en práctica lo aprendido.
Solidaridad y comunidad
Más allá del espíritu emprendedor, estas iniciativas resaltan por su impronta colectiva. La docente Flavia Musso destacó que generan "comunidades colaborativas", ya que los estudiantes planifican acciones solidarias paralelas a sus ideas comerciales. "El crecimiento individual en el aula adquiere significado pleno cuando se comparte y se transforma en acciones que repercuten en el bienestar de sus comunidades", afirmó.
La jornada dejó en claro que estos adultos no solo buscan un sustento económico, sino que construyen redes de apoyo y demuestran que nunca es tarde para aprender y emprender.
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