El aula se transformó en un juego: la experiencia que desafió a estudiantes de Paraná
¿Te imaginas aprender matemática resolviendo acertijos en equipo? En una escuela de Paraná, la Uader convirtió el aula en un juego de escape. Conocé cómo fue la experiencia.
La escuela Don Bosco de Paraná fue el escenario de una propuesta educativa que rompió con la rutina: el Proyecto de Extensión “Escape Room”, impulsado por la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Uader, convirtió el aprendizaje de la matemática en un desafío interactivo.
Durante dos jornadas, los alumnos de quinto y sexto año del Instituto Secundario Enrique Carbó – Obra de Don Bosco participaron de una experiencia que combinó resolución de problemas, razonamiento lógico y trabajo en equipo. La consigna era clara: salir del aula tradicional para entrar en un juego donde cada pista acerca al conocimiento.
¿Quiénes estuvieron detrás de la iniciativa?
La propuesta llegó de la mano de estudiantes y docentes del Profesorado en Matemática de la Uader. El acto de apertura contó con la presencia del rector de la institución, Exequiel Gómez; el decano de la Facultad, Juan Pablo Filipuzzi; y las docentes responsables del proyecto, Gisela Schmittlein, Daniela Fontana y Eliana Bovier, junto a otros miembros de la comunidad educativa.
En su discurso, el decano Filipuzzi agradeció a las autoridades de la escuela por abrir sus puertas y acompañar la propuesta, y destacó la importancia de seguir afianzando los vínculos entre la universidad y las escuelas secundarias.
¿En qué consiste el “Escape Room” educativo?
El proyecto nace desde el Profesorado en Matemática como una acción de extensión universitaria. Su objetivo principal es unir la ciencia con lo lúdico, transformando la divulgación científica en una experiencia desafiante y motivadora.
La dinámica adoptada es la de un breakout educativo, una variante didáctica del clásico escape room. A través de una narrativa inmersiva, los estudiantes deben resolver una serie de desafíos vinculados a los contenidos curriculares, pero de una manera totalmente diferente a la habitual.
De esta forma, el juego se convierte en una herramienta para promover aprendizajes significativos, en un entorno activo y participativo. Los chicos no solo aplican conocimientos matemáticos, sino que también desarrollan habilidades como la comunicación, la colaboración, la toma de decisiones y el trabajo en equipo.
La experiencia en la Don Bosco demuestra que la matemática puede salir de los manuales y convertirse en una aventura colectiva. Sin dudas, una iniciativa que invita a repensar las estrategias de enseñanza en las aulas.