El “aventurero” de TikTok que investigaba una desaparición: la doble vida del asesino que se grababa a sí mismo
Se presentaba como un aventurero solidario en TikTok, investigando la desaparición de una amiga. Pero la policía española descubrió su verdadera identidad: un asesino en serie con un rastro genético imborrable. Esta es la historia del hombre que se grabó a sí mismo.
Miles de seguidores en TikTok lo conocían como un viajero solitario que recorría España. Lo que sus videos no mostraban era que era un asesino en serie con un pasado criminal de décadas, y que la “amiga” desaparecida que decía buscar era una de sus víctimas. La conexión genética en un caso sin testigos y un error en redes sociales lo llevaron de vuelta a prisión.
José Jurado Montilla, apodado “Dinamita”, cultivaba una imagen pública de aventurero. Su perfil estaba lleno de escenas de caminatas por el campo y reflexiones, atrayendo a una comunidad digital que seguía sus andanzas.
Esa atención creció cuando comenzó a publicar sobre la desaparición de Ester Estepa, una mujer de 42 años. En sus videos, Montilla aseguraba estar investigando por su cuenta para ayudar a la familia, dando actualizaciones desde los lugares que había visitado con ella en Gandía, Valencia.
Un crimen en el monte y un mensaje crucial
Mientras Montilla grababa sus videos, una investigación avanzaba en otro frente. El 29 de agosto de 2022, David H., de 21 años, fue hallado muerto en una zona rural aislada de los Montes de Málaga, en Los Cientos.
La víctima había ido a recolectar algarrobas. La fiscalía reconstruyó que su asesino entabló una breve charla con él, lo siguió hasta un lugar apartado y le disparó dos veces a corta distancia con una escopeta. Cuando el joven cayó, le remató con un tercer disparo en la cabeza.
El caso era complejo por la falta de testigos y cámaras. La pista más sólida era un mensaje de WhatsApp que David envió antes de morir, mencionando que le había dado agua a un hombre “con muy mala pinta”.
La búsqueda que escondía la verdad
Ester Estepa desapareció el 23 de agosto de 2023 en Gandía. Había estado viajando por la costa mediterránea y conoció a José Jurado Montilla en un albergue. Juntos recorrieron varios pueblos, moviéndose principalmente a pie.
El 22 de agosto, Estepa acudió a un centro de salud en Gandía por fuertes dolores en las piernas. Fue una de las últimas veces que se la vio con vida. Días después, su madre recibió mensajes extraños desde el celular de su hija, diciendo que pensaba irse a vivir a Buenos Aires, algo que alertó a la familia por el tono inusual.
La desaparición se denunció el 26 de agosto. La incertidumbre se prolongó hasta junio de 2024, cuando unos senderistas encontraron restos humanos en un cañaveral cerca de la carretera N-332 en Gandía. El ADN confirmó que era Ester Estepa, y el cuerpo presentaba signos de abuso sexual.
La prueba de ADN que unió los casos
Antes del hallazgo del cuerpo de Estepa, la investigación por la muerte de David H. dio un giro clave. Los peritos encontraron un rastro biológico en el cierre de la mochila de la víctima.
Al cotejarlo con las bases de datos policiales, hubo una coincidencia contundente: el perfil genético correspondía a José Jurado Montilla. Este hombre ya figuraba en los registros por una serie de asesinatos cometidos en los años 80. La confirmación llegó en mayo de 2024.
Localizar a Montilla, que no tenía domicilio fijo, era un desafío. Paradójicamente, fue su propia actividad en TikTok la que dio la pista final. Sus seguidores, que ya sospechaban de él, lo cuestionaban en los comentarios, mientras él seguía publicando videos de sus viajes.
La captura gracias a un video y un pasado siniestro
En uno de sus clips en la red social, Montilla apareció dentro de un bar en Valdebótoa, Badajoz. Los investigadores revisaron el material, identificaron el local y organizaron un operativo.
El 4 de mayo de 2024, los agentes llegaron al lugar y lo detuvieron sin que opusiera resistencia. José Jurado Montilla, originario de Málaga, tenía un historial criminal que comenzó entre 1985 y 1987, cuando cometió cuatro homicidios en su provincia.
Sus víctimas de entonces incluyeron a dos turistas (uno inglés y otro alemán) que acampaban en El Chorro, a Antonio Paniagua -hallado semicalcinado- y a otro hombre de Málaga. Fue condenado a 123 años de prisión en 1987.
Sin embargo, tras 28 años en la cárcel, recuperó la libertad en 2013 debido a un cambio jurisprudencial que anuló la “doctrina Parot”, la cual limitaba los beneficios penitenciarios para reclusos con múltiples condenas.
Actualmente, José Jurado Montilla permanece detenido en Málaga en prisión preventiva, a la espera de los juicios por los nuevos cargos. La Fiscalía de Málaga ya ha solicitado una condena de 26 años de cárcel por el homicidio de David H.
El caso expone la perturbadora dualidad de un hombre que usó las redes sociales para construir una fachada de solidaridad, mientras era el principal sospechoso de los crímenes que pretendía “investigar”.