El aviso de un consultor que descolocó a todos en la previa del gran evento minero de San Juan

¿Qué tiene que cambiar en la cabeza de los sanjuaninos para que la minería deje de ser vista como una amenaza? La respuesta de un consultor que participará del evento minero más importante de la provincia y que ya adelantó que no hablará de tecnología.

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El aviso de un consultor que descolocó a todos en la previa del gran evento minero de San Juan
El aviso de un consultor que descolocó a todos en la previa del gran evento minero de San Juan

Maximiliano Aguiar, consultor político y sociólogo, será uno de los oradores de Hackear la Minería, el encuentro que reunirá distintas miradas sobre los desafíos de la industria en la provincia. Pero su intervención tendrá un enfoque que él mismo definió como fuera de lo común: mientras la mayoría de los paneles apuntarán a la inteligencia artificial, la automatización y la tecnología, él piensa hablar de la sociedad sanjuanina.

“Voy a hacer una especie de raro del panel”, anticipó a DIARIO DE CUYO. Su propuesta será pensar qué significa “hackear” a la propia comunidad que deberá convivir con el crecimiento de la actividad.

De una provincia “terminal” a un polo de atracción

Aguiar parte de una característica histórica de San Juan: durante décadas, la provincia tuvo una circulación baja de personas y empresas en comparación con distritos como Mendoza o Córdoba. Esa condición, según su análisis, moldeó una forma particular de interpretar la llegada de inversiones y gente de otros lugares. Los procesos de crecimiento acelerado pueden despertar resistencias, como la sensación de que “vamos a perder lo nuestro” o que otros vendrán a apropiarse de los recursos provinciales.

Para el consultor, ese es uno de los aspectos que deben empezar a revisarse. El cambio que plantea implica que San Juan deje de ver la llegada de nuevas empresas y profesionales exclusivamente como una amenaza y comience a percibirse como un territorio capaz de atraer conocimiento, talento e inversiones.

“Lo que se tiene que buscar no es un cambio en la imagen, que es muy volátil, sino contribuir a ese cambio cultural”, explicó. El desafío, agregó, es transformar la idea de un San Juan aislado por otra en la que la provincia no solo esté integrada, sino que funcione como un polo de atracción. Y señaló que esa transformación ya comenzó: hace dos décadas, buena parte de los sanjuaninos identificaba a la provincia principalmente con su matriz agrícola; hoy, la minería ocupa un lugar central en la manera en que San Juan concibe su propio desarrollo.

El próximo paso, desde su mirada, será lograr que la actividad deje de interpretarse como algo temporal o externo y pase a formar parte estructural de la matriz productiva provincial. Ese proceso, remarcó, no puede quedar exclusivamente en manos del Estado o de las compañías: requiere una participación coordinada de empresas, gobiernos, medios de comunicación y referentes sociales.

El error de convertir la comunicación en un inventario

Al analizar cómo comunican actualmente algunas compañías mineras, Aguiar identificó un problema al que denominó “inventarialismo”: reducir la comunicación a una enumeración de obras, inversiones o acciones realizadas, bajo la presunción de que esos elementos por sí solos modificarán el vínculo con la sociedad.

A eso sumó otro inconveniente: la distancia que se produce cuando las áreas de Comunicación y de Comunidades funcionan de manera separada. Mientras estas últimas mantienen un contacto directo con las poblaciones cercanas a los proyectos, quienes diseñan la comunicación institucional pueden terminar construyendo mensajes alejados de esa experiencia cotidiana.

Aguiar también puso el foco en la relación entre las compañías mineras y sus proveedores. El crecimiento del sector abre oportunidades para las empresas sanjuaninas, pero a la vez genera incertidumbre frente a la llegada de competidores de otras provincias o países. Frente a ese escenario, consideró que la respuesta no debería limitarse a reclamar protección, sino avanzar hacia mecanismos que permitan a las compañías locales innovar y mejorar su competitividad.

“El concepto de licencia social atrasa”

Uno de los planteos más contundentes de Aguiar apareció al hablar de un término instalado desde hace años en la industria: la licencia social. Para el consultor, el concepto comienza a quedar desactualizado porque parte de la idea de que una sociedad debe autorizar o tolerar la presencia de una actividad que continúa percibiéndose como externa.

“El concepto de licencia social me parece que atrasa un poco en este momento”, sostuvo. La expresión, explicó, conserva una lógica similar a la de una habilitación administrativa: la comunidad “permite” que una empresa opere. Para él, el desafío actual debería ser mucho más ambicioso: la minería tendría que avanzar hacia una integración profunda con la estructura social, económica y cultural de San Juan para que deje de interpretarse como un elemento ajeno.

“Nadie piensa en darle licencia social a un proyecto agrícola o a pocos proyectos industriales. ¿Por qué sucede eso en la minería? Porque todavía se la concibe como una actividad alejada de la sociedad”, planteó. En ese sentido, propuso pasar de una discusión centrada en conseguir aceptación a otra en la que los nuevos proyectos, inversiones y empresas sean analizados como oportunidades de desarrollo integradas a la provincia.

Mirar experiencias exitosas y también los errores

La experiencia profesional de Aguiar vinculada al sector productivo y minero en Perú también formará parte de su mirada en el encuentro. Aunque ese país posee una historia minera mucho más extensa que Argentina, advirtió que eso no significa que haya resuelto todos los desafíos de integración entre las operaciones y las comunidades. Por eso considera que San Juan puede mirar experiencias internacionales con mejores resultados, entre las que mencionó Canadá y algunos desarrollos recientes en Zambia, donde observa mayores niveles de integración alrededor de la actividad.

Sin embargo, para Aguiar el aprendizaje no debería provenir únicamente de los modelos exitosos. También será necesario estudiar las experiencias que no funcionaron para evitar reproducirlas en una provincia que está frente a una transformación económica de gran escala. Y allí aparece el núcleo de su propuesta para Hackear la Minería: el crecimiento del sector no solo obligará a cambiar procesos, incorporar tecnología o formar proveedores. También puede modificar la manera en que los propios sanjuaninos imaginan el futuro de la provincia.

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