El Balcón del Pissis lleva más de dos meses cerrado y ahora van a revisar qué hay en la huella
¿Qué van a encontrar los guías, funcionarios y policías cuando recorran la huella esta semana? La respuesta puede definir si las excursiones al Balcón del Pissis vuelven o siguen frenadas.
Después de más de dos meses sin turistas, el acceso al Balcón del Pissis podría empezar a destrabarse. Prestadores de Fiambalá se reunieron con autoridades municipales y acordaron inspeccionar la huella para saber en qué estado está y qué trabajos hacen falta antes de volver a permitir el ingreso de excursiones.
Carlos Buslaiman, prestador turístico de Fiambalá, contó que este martes un grupo de guías, funcionarios municipales y efectivos de la Policía de la Provincia recorrerá el camino para revisarlo en el lugar.
"Ya estamos en un proceso de deshielo y ya se puede empezar a hacer una apertura hacia ese destino", sostuvo Buslaiman, quien remarcó que la situación se evaluará directamente sobre la huella.
El reclamo que crece entre los prestadores
El malestar de los prestadores tiene un punto central: mientras el turismo sigue sin poder pasar, la huella continúa siendo usada por vehículos vinculados a la actividad minera. Según Buslaiman, por ese camino "han circulado colectivos" y camiones, por lo que piden analizar la posibilidad de recuperar el acceso para las excursiones con condiciones de seguridad.
El cierre se produjo hace más de dos meses, después de que varios vehículos quedaran varados en la zona. El prestador reconoció que en los últimos años el clima había permitido extender la temporada, pero este año las nevadas fueron mayores y justificaron la interrupción del tránsito turístico. Ahora, con el deshielo en marcha, buscan determinar si hay condiciones para retomar la actividad.
"Es 100% del interés del turista", afirmó Buslaiman. Quienes llegan a Fiambalá preguntan especialmente por las excursiones al Balcón del Pissis, y la imposibilidad de acceder golpea de lleno a los prestadores que viven del turismo.
Qué se discute para cuando la huella vuelva a abrirse
El otro eje que empezó a discutirse es cómo funcionará el acceso una vez habilitado. Una de las alternativas es instalar un puesto de control en el denominado "kilómetro cero", donde termina la Ruta Nacional 60 y arranca la huella hacia la cordillera. Según Buslaiman, el municipio podría hacerse cargo de ese control, una posibilidad que respaldan los prestadores de Fiambalá.
Pero todavía falta definir los requisitos para vehículos y empresas, y también qué pasará con los operadores que trabajan desde otras jurisdicciones. "Hay muchas cosas que tenemos que dialogar", señaló el prestador, al mencionar las normativas nacionales, provinciales y municipales que cruzan la actividad.
Entre los puntos a controlar aparecen las habilitaciones de los vehículos, los seguros, los elementos de seguridad y los sistemas de comunicación necesarios para excursiones en alta montaña. También se planteó la situación de los guías que no tienen vehículo propio y trabajan con unidades alquiladas o de terceros.
Para Buslaiman, uno de los puntos clave es que las reglas sean parejas: "Las regulaciones, las exigencias y las obligaciones tienen que ser para todos iguales".
En paralelo, los prestadores propusieron aprovechar la huella que ya usa la actividad minera para llegar a la zona. Buslaiman explicó que la empresa mantiene ese camino por una servidumbre y afirmó que ya hubo conversaciones para analizar mejoras en el tramo que debería usar el turismo. La idea aparece como alternativa a construir una nueva huella turística, una iniciativa que había mencionado el Gobierno provincial. El prestador consideró que primero debería evaluarse mejorar el camino existente y evitar un nuevo gasto si la infraestructura actual puede servir también para el turismo.