El banco se fue del edificio de San Martín y Santa Fe, pero el alquiler sigue firmado hasta 2027 y la provincia no piensa mover una sola oficina para allá. ¿Quién paga una esquina vacía en pleno centro?
El Banco Santa Fe ya no tiene nada en el edificio de San Martín 715, la esquina que durante décadas fue su casa en el centro rosarino. Fuentes de la empresa del Grupo Petersen confirmaron a La Capital que todas las oficinas fueron desocupadas y el inmueble, propiedad de la provincia, quedó a la espera de un nuevo destino.
"Ya no quedó nada del Banco (de Santa Fe) en San Martín 715", sintetizaron desde la entidad. Los clientes que antes se acercaban a esa sucursal ahora concentran sus consultas en las sedes de Córdoba al 900 y Bv. Oroño al 900, mientras los cajeros de la peatonal San Martín continúan operativos.
Una sucursal que se fue apagando de a poco
La pérdida de actividad no fue repentina. El local venía perdiendo movimiento desde hacía años y llegó a quedarse sin el ida y vuelta habitual de clientes. Tuvo un último respiro en abril, cuando abrió sus puertas para recibir a los usuarios del Banco de Entre Ríos Sociedad Anónima (Bersa) que migraron sus cuentas al Banco de Santa Fe. "Fueron unos 30 días", recordaron desde el sector de trabajadores del banco.
Terminada esa tarea, la sucursal se quedó sin clientes ni empleados. Con un salón principal majestuoso, el vaciamiento se concretó entre finales de diciembre y enero. Para febrero, operarios hacían tareas de pintura y adecuación adentro y afuera, aunque nadie explicaba para qué.
Quién es el dueño de las llaves
El Banco Provincial de Santa Fe se privatizó en 1996 y en 1998 pasó del Estado provincial a los hermanos Rohm. Una causa judicial derivó en una segunda licitación que ganó el Grupo Petersen. En todo ese recorrido, el inmueble nunca dejó de pertenecer a la provincia: se alquilaba al grupo de turno para la explotación comercial y financiera.
Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que el edificio está en manos del Banco de Santa Fe Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (Sapem), el organismo estatal creado para concretar la privatización. Desde el Sapem precisaron que el Grupo Petersen mantiene contrato vigente "hasta mediados del 2027 y paga a término cada mes". Es decir: aunque las operaciones se mudaron a otras sedes, la explotación del inmueble sigue bajo su control.
La versión que el gobierno desmintió
Entre los trascendidos apareció la chance de que la dirección del banco, a cargo del Grupo Petersen, hubiera devuelto el edificio a la Casa Gris. También circuló una versión sobre un posible traslado de oficinas de la Administración Provincial de Impuestos (API).
El gobierno provincial salió a aclararlo: "No hay posibilidades. Hace poco se renovó toda la sede de API. No va a ir para allá", dijeron fuentes oficiales a este medio. Con el alquiler todavía vigente, la provincia no analizó tomar posesión del inmueble ni ve intenciones de cortar el acuerdo de forma abrupta. Aun así, a principios de noviembre las luces siguen apagadas en el imponente edificio.
Un edificio con historia en la esquina
La sede es parte de la arquitectura rosarina y fue un punto neurálgico de la actividad bancaria y comercial de la zona. El 27 de mayo de 1874, la Cámara de Diputados recibió un mensaje del gobernador Servando Bayo y del ministro de Gobierno Melquíades Salva que advertía que "ni los poderes colegisladores, ni poder alguno de la tierra, tiene el derecho de enajenar el porvenir de los pueblos". El 1º de septiembre de ese año, el Banco Provincial de Santa Fe abrió sus puertas por decisión de Bayo.
El edificio actual, conocido como Casa Rosario, se inauguró en 1952 en la tradicional esquina de San Martín y Santa Fe. El proyecto lo dirigió el arquitecto Emilio Maisonave y lo construyó la empresa Taiana, Pasquale y Cía. Las obras habían arrancado en 1943 por impulso del entonces director Joaquín Lagos, y el acto inaugural lo presidió el gobernador Luis Cárcamo.
El hall central es altísimo, con un vitraux lateral que reproduce el mapa de la provincia de Santa Fe. Los muros están revestidos en mármol travertino nacional y los pisos, en grandes losas de granito de San Luis.
El dedo que todos recuerdan
En la esquina del inmueble se puede ver la estatua de Carlos Casado, el primer presidente de la entidad. El monumento se inauguró el 27 de septiembre de 1970 y lo realizó el escultor rosarino Eduardo Barnes, íntegramente en bronce.
Su particularidad es conocida por cualquier transeúnte: Barnes no escatimó material en la mano izquierda de Casado y el dedo índice quedó desproporcionadamente grande, al punto de que la escultura se recuerda por ese detalle.
Casado nació el 16 de marzo de 1833 en Villada, España, y murió el 29 de junio de 1899 en Buenos Aires. Empresario, latifundista y banquero, se radicó en el país en 1857. Además del banco, fundó el Ferrocarril Oeste Santafesino y la ciudad de Casilda, bautizada así en honor a su madre.