El banco de los argentinos sale a mover $160.000 millones en la Bolsa
Economía

El banco de los argentinos sale a mover $160.000 millones en la Bolsa

Destinará una cifra millonaria a comprar sus propias acciones y frenar la caída en la Bolsa. La jugada viene acompañada de otro movimiento: salir a pelear por los dólares que los argentinos tienen guardados afuera.

El Banco Macro puso en marcha un programa para recomprar acciones propias emitidas por la entidad, una movida que su directorio aprobó con un objetivo central: “proteger el valor de la inversión de sus accionistas”.

La entidad fundamentó la decisión en que la “reciente baja en el precio de cotización de las acciones en el mercado no refleja adecuadamente el valor razonable de los activos del Banco, ni el potencial económico de los mismos”.

En la misma línea, el plan apunta a “atenuar y minimizar las fluctuaciones significativas en la cotización” de sus papeles, sacudidos por el “actual contexto macroeconómico nacional e internacional”, que golpeó “fuertemente” a las acciones locales.

Cuánto dinero pone y cuántas acciones busca

El monto máximo de inversión fijado es de hasta $160.000.000.000. Con ese capital, la entidad prevé adquirir hasta 20.000.000 de acciones escriturales Clase B, con valor nominal de $1 por acción y derecho a un voto cada una.

Ese volumen se mantiene dentro del límite reglamentario del 10% del capital social del banco.

También se estableció un precio máximo de $10.700 por acción. Las compras se concretarán en un plazo de 45 días corridos contados desde el día siguiente a la publicación en el Boletín de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

La entidad aclaró que ese período puede renovarse o extenderse, y que cualquier cambio será informado oportunamente a los inversores.

La otra apuesta: salir a buscar los dólares que están afuera

En paralelo, el banco presentó “Macro Private Bank”, un segmento de banca privada pensado para captar los ahorros que los argentinos guardan fuera del sistema formal o directamente en el exterior.

La propuesta apunta a clientes con patrimonios desde US$300.000, con especial foco en quienes superan el millón de dólares.

La meta declarada es convertirse en el banco principal de esos inversores, compitiendo con carteras que suelen repartirse entre bancos internacionales y sociedades de bolsa (ALyCs) locales.

La estrategia consiste en ofrecer el mismo ecosistema de información, acceso y asesoramiento integral —incluido el impositivo— que las familias fundadoras del banco utilizan para sus propios activos.

El esquema contempla la venta de activos tanto extranjeros como locales, por lo que el riesgo de inversión se comparte. Aunque no se trata de una propuesta exclusivamente orientada a cuentas offshore, quienes buscan diversificar fuera del país pueden canalizar sus operaciones a través de la subsidiaria “Macro Bank”, con radicación en Bahamas, y del broker StoneX.

El servicio incluye la asignación de un banquero privado y una tarjeta de crédito de alta gama. Para el tramo que supera el millón de dólares, la personalización sube: se otorgan límites de crédito a elección de hasta un millón de dólares y se suma acceso ilimitado a más de 1400 salas VIP y 150 clubes privados en todo el mundo, junto con un asesoramiento senior.

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