En San Ignacio abrieron una sucursal bancaria con paneles solares y seis empleados, mientras otras entidades cierran oficinas en el país. La inversión rondó los $800 millones y el propio presidente del banco explicó por qué apuesta al interior.
Banco Macro dejó inaugurada una nueva sucursal en San Ignacio, en Rivadavia 1072, con una inversión que ronda los $800 millones. La sede apuesta a la generación de energía renovable y a la atención digital, en un contexto en el que buena parte de las entidades financieras del país achica su red de oficinas.
Del corte de cinta participaron el gobernador Hugo Passalacqua, el intendente Juan Esteban Romero y el presidente de la entidad, Jorge Britto. La apertura se leyó como una señal sobre el desarrollo de las economías del interior.
Paneles solares, baterías y un equipo reducido
La sucursal cuenta con paneles solares y baterías que le permiten avanzar hacia una mayor autonomía energética. A eso se suman terminales de autoservicio y una terminal MacroChat para trámites digitales.
El equipo que atiende a los vecinos de San Ignacio y de las localidades cercanas está integrado por seis trabajadores.
El recuerdo de Britto y los 30 años en Misiones
Britto repasó sus primeras visitas a la ciudad junto a sus padres y los cambios que notó en tres décadas. También subrayó que el banco tiene más de 40 años de trayectoria y que en 2026 cumple 30 años de presencia en la provincia.
“Para mí es un gran orgullo recordar que fue por acá, después de 30 años, que vine con mi padre, con mi madre, y la verdad es que veo el gran crecimiento que ha tenido la ciudad. Eso habla de todo el trabajo y sacrificio de generaciones trabajando para el desarrollo”, expresó.
El ejecutivo explicó que la nueva sede combina tecnología y sustentabilidad, con un sistema de energía renovable alineado a las políticas ambientales de la entidad. Pero puso el foco en otra cosa: el mostrador como lugar de contacto.
“Seguimos creyendo en el vínculo humano. Cuando muchos bancos en el mundo cierran sucursales, nosotros seguimos viendo la oportunidad y seguimos creyendo en el vínculo entre los colaboradores del banco y los clientes”, afirmó.
Y agregó: “El vínculo entre las personas lo seguimos considerando muy importante. Por eso, cuando muchos bancos están cerrando sucursales, nosotros estamos abriendo, porque seguimos creyendo que las sucursales son un puente para el desarrollo”.
Para el banco, sostener oficinas físicas pesa especialmente en localidades donde conviven comercio, turismo, servicios, producción y emprendimientos de distinto tamaño.
El interior, la apuesta de fondo
Britto se refirió a la estrategia de inversión fuera de los grandes centros urbanos y recordó la mirada de su padre, que veía en el interior un potencial de crecimiento mayor al de Buenos Aires.
Según su análisis, las provincias ganan peso en la generación de divisas para el país de la mano de la energía, la minería y otras producciones regionales. Esos sectores, dijo, pueden explicar una parte importante del crecimiento de las próximas dos décadas, aunque su evolución debe acompañarse con políticas que contemplen al resto de la economía.
Sobre el escenario nacional, valoró la estabilidad fiscal impulsada por el Gobierno, pero la ubicó como una condición dentro de un proceso más amplio. La estabilidad monetaria y política y la confianza de los inversores pueden alentar decisiones de inversión, siempre que se sostengan la actividad y el empleo.
“La falta de crédito es un problema más grande que la mora”
El acceso al financiamiento fue otro de los ejes de su discurso. “La falta de crédito es un problema más grande que la mora”, afirmó al describir las limitaciones del sistema financiero argentino.
El crédito, señaló, empezó a crecer desde los niveles históricamente bajos del país, aunque todavía falta recorrer un camino largo. La baja de la inflación y de las tasas, junto con una mayor capacidad de ahorro en pesos, son condiciones necesarias para ampliar el financiamiento.
Un sistema de crédito más desarrollado puede sostener el consumo, facilitar inversiones productivas y dar a las empresas herramientas para crecer. El punto es clave para las pymes, que suelen depender del banco para comprar equipamiento, incorporar tecnología, sostener capital de trabajo o expandirse, y de eso depende también su capacidad de generar empleo.
Passalacqua, la circulación del dinero y el turismo
El gobernador Passalacqua puso el acento en la necesidad de mejorar la circulación del dinero y en el peso del turismo dentro de la economía misionera. Vinculó la actividad turística histórica de San Ignacio con el movimiento que genera en consumo, servicios y trabajo, y reclamó una mirada cercana y humana en el trato con la gente.
San Ignacio tiene un lugar central en el circuito provincial por su patrimonio histórico y cultural, sobre todo por las reducciones jesuíticas, que atraen visitantes y mueven el comercio, la gastronomía, la hotelería y el transporte. Los servicios financieros forman parte de la infraestructura que acompaña ese movimiento, tanto para los residentes como para los emprendimientos ligados a la actividad.
Qué deja la inversión
Los casi $800 millones son una apuesta concreta a la infraestructura. La energía renovable y las baterías introducen criterios de eficiencia energética en el día a día de la sede, mientras que las terminales de autoservicio amplían las opciones para operar.
El impacto será mayor si ese acceso se traduce en financiamiento disponible, mejores condiciones para invertir y herramientas a medida de cada sector. El desafío, hacia adelante, es articular este tipo de inversiones con más actividad, empleo, crédito y oportunidades para las empresas locales.
