El barista taficeño que dibuja en cada café y ya es la atracción del Mercado Municipal
En el Mercado Municipal de Tafí Viejo hay un barista que convierte cada café en una obra: sus dibujos personalizados ya son el motivo por el que muchos vuelven, y lo que hizo con un pedido especial sorprendió a todos.
En la cafetería de la panificación El Mundo, dentro del Mercado Municipal de Tafí Viejo, hay un barista que convirtió la barra en un taller de arte. Se llama Dante García y cada pocillo que sirve lleva un dibujo hecho a mano que sorprende a propios y extraños.
Los clientes ya no solo piden un café: muchos se animan a solicitar una personalización especial para llevarse un recuerdo distinto. La taza, esa que suele pasar desapercibida, se transforma en una pequeña obra que viaja con cada visitante.
Diez años de oficio y un sello propio
Dante lleva una década en la profesión. Según contó, fue la empresa la que le dio la oportunidad de capacitarse y dominar los secretos técnicos de un buen café. Pero la originalidad que hoy distingue a sus pocillos nació de una inquietud personal.
Empezó imitando las figuras que veía en videos de redes sociales. Con el tiempo, esa práctica se convirtió en un estilo propio que hoy lo diferencia dentro del mercado.
Un servicio que genera lazos
La creatividad de Dante no es solo estética. También construye vínculo con quien se sienta a la barra. En una reciente colaboración con el móvil de Los Primeros, los pocillos lucieron la famosa LP del programa y el logo de ONTV, el streaming. Una muestra concreta de cómo su trabajo aporta identidad a proyectos locales.
Ese gesto de dibujar sobre la espuma o la superficie del café convierte una pausa cotidiana en un momento que la gente recuerda. No es casual que muchos vuelvan a buscar esa taza personalizada.
Tomar un café, vivir una experiencia
Sentarse a disfrutar un café que llega con un dibujo hecho a medida es mucho más que un descanso. Es una experiencia que emociona y que demuestra que el talento y la dedicación pueden transformar el trabajo de todos los días en algo parecido al arte.
“Es una experiencia agradable la de sentarse a tomar un café y que te sorprendan con un pocillo personalizado, al estilo de Dante”, resume quien ya pasó por la cafetería.