El barrio de Godoy Cruz donde las calles no tienen salida (y no es un error)

Calles sin salida, manzanas en forma de U y casas que se levantaron sobre antiguos viñedos: así nació el barrio Fuchs, el proyecto de Godoy Cruz que buscó que los chicos jugaran en la calle. Lo que pasó con el tiempo cambió todo.

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El barrio de Godoy Cruz donde las calles no tienen salida (y no es un error)
El barrio de Godoy Cruz donde las calles no tienen salida (y no es un error)

El barrio Fuchs nació a fines de los 60 por impulso de trabajadores de YPF y se levantó sobre lo que habían sido los viñedos de la Bodega El Trapiche. Sus calles sin salida y sus manzanas en forma de U no fueron un capricho: buscaban que los chicos pudieran jugar sin peligro. Las primeras viviendas se entregaron en 1971.

Hubo un tiempo en que llegar al suroeste de Godoy Cruz era casi salir de la ciudad. Donde hoy hay avenidas, supermercados y urbanizaciones, antes había viñedos y el piedemonte parecía estar a un paso.

A mediados de 1969, cientos de trabajadores de YPF se organizaron con un objetivo común: tener casa propia. La Cooperativa José Fuchs fue la que motorizó el proyecto y eligió esos terrenos que habían pertenecido a la bodega El Trapiche.

En 1971 se entregaron las primeras casas. Después llegó una segunda etapa, ya con el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) metido de lleno. Así el Fuchs terminó consolidándose como uno de los barrios tradicionales de Godoy Cruz.

Un diseño pensado para la vida comunitaria

La arquitecta Graciela Moretti, que investigó el desarrollo de los barrios obreros, ubica al Fuchs en una experiencia más amplia: la vivienda para los trabajadores de YPF en Mendoza. Según su trabajo, el barrio fue inaugurado en 1971 y, junto con el SUPE, formó parte de un intento por generar espacios de vida comunitaria.

Ambos proyectos estuvieron a cargo del arquitecto Carlos Castiglione e incorporaron espacios peatonales y sectores para la vida en común. Pero lo que más llama la atención del Fuchs son sus calles: varias manzanas tienen forma de U y muchas calles no tienen salida.

La idea era simple: menos tránsito, menos ruido, menos peligro. El barrio fue concebido para "vivir en tranquilidad". Por eso no sorprendía ver a los chicos jugando en las calles de tierra.

En aquellos primeros años, las casas no tenían los límites que hoy parecen naturales. Los vecinos compartían pasillos y una hilera de ligustrinas alcanzaba para separar un patio del otro. La vida pasaba puertas afuera.

La escuela, la plaza y el esfuerzo colectivo

Nada estuvo resuelto desde el arranque. Los primeros habitantes tuvieron que organizarse para conseguir servicios y mejorar el lugar. También hubo que construir una escuela.

La primera funcionó en cuatro casillas de chapa, en un terreno junto a la plaza Lago Olmos. Esa imagen de aulas precarias quedó en la memoria de los primeros años. Con el tiempo, la plaza y la escuela se transformaron en los dos puntos centrales de la vida comunitaria.

El Fuchs antes de las grandes avenidas

Para quienes llegaron en los primeros años, el paisaje era otro. El barrio aparecía como un conjunto de casas bastante aislado, rodeado de terrenos, con el piedemonte mendocino de fondo. Las calles de tierra eran parte de la escena cotidiana y el crecimiento urbano todavía no había llegado hasta ese sector.

El Fuchs quedó delimitado al norte por el barrio Mosconi, al este por El Trapiche, al oeste por Obras Sanitarias y al sur por terrenos que con los años cambiaron de uso y se vincularon a la expansión de Palmares.

Los vecinos recuerdan que al llegar al barrio la temperatura era más agradable que en las zonas céntricas. La cercanía con el piedemonte le daba un toque natural a ese nuevo sector urbano. Había una sensación de vivir en un lugar apartado, aunque no estuviera tan lejos de la ciudad.

Esa condición se fue perdiendo. La llegada del Corredor del Oeste y el desarrollo del centro comercial Palmares modificaron el entorno para siempre. El barrio quedó más conectado con el resto del Gran Mendoza y pasó a formar parte de una trama urbana mucho más continua.

Para algunos vecinos fue la llegada de nuevas oportunidades y mejor conexión. Para otros, sobre todo para los que vivían desde los inicios, significó perder algo de lo que había hecho especial al Fuchs: la tranquilidad.

El paso del tiempo transformó las casas, las calles y los alrededores, pero dejó una identidad. El Fuchs fue pensado como un lugar donde la vivienda no estuviera aislada de la vida comunitaria. Moretti destaca justamente eso: tanto en el Fuchs como en el SUPE se buscó crear ámbitos que permitieran desarrollar una vida comunitaria completa, con espacios peatonales y lugares de encuentro.

Por eso la historia del barrio no se cuenta solo desde sus viviendas. Está en la plaza Lago Olmos, en aquellas primeras escuelas levantadas con casillas de chapa, en los patios separados por ligustrinas, en las calles de tierra y en los chicos que alguna vez tuvieron ahí su propio territorio de juegos. Y está, sobre todo, en las familias que durante décadas fueron haciendo barrio.

Hoy, donde alguna vez terminaban los viñedos, hay una ciudad consolidada. El ruido del tránsito reemplazó parte del silencio de aquellos primeros años y las antiguas referencias rurales quedaron cada vez más lejos.

Pero basta caminar algunas de sus calles para encontrar todavía la huella de aquel proyecto nacido a fines de los 60: casas construidas para familias trabajadoras, calles pensadas para que los chicos pudieran jugar y vecinos que tuvieron que organizarse para conseguir lo que faltaba. El Fuchs cambió porque Godoy Cruz cambió.

¿Por qué se llama Fuchs?

El nombre del barrio recuerda a José Fuchs, una figura clave en los orígenes de la actividad petrolera argentina. También hay un barrio homónimo en Comodoro Rivadavia, en la Patagonia.

Fuchs nació en Alsacia (actual Francia, pero entonces Imperio Alemán) en 1880 y llegó al país en 1906, contratado como técnico para tareas de perforación. Al año siguiente viajó a la Patagonia y quedó al frente de uno de los equipos que trabajaban en Comodoro Rivadavia.

El 12 de diciembre de 1907, el equipo que encabezaba encontró petróleo durante una perforación que había superado los 500 metros de profundidad. El hallazgo se convirtió en uno de los episodios fundacionales de la historia petrolera argentina y unió para siempre el apellido Fuchs con los comienzos de la explotación de hidrocarburos en el país.

Su trayectoria también estuvo ligada a YPF, la misma empresa cuyos trabajadores impulsaron décadas después la construcción de los barrios que llevan su nombre.

Fuchs se jubiló en 1936 y pasó sus últimos años en Mendoza. Murió en la ciudad de Mendoza el 26 de marzo de 1967, a los 86 años. Cuatro años después de su muerte, las primeras familias comenzaron a recibir las llaves de sus viviendas en aquel antiguo terreno de viñedos.

Así, el nombre de un pionero del petróleo terminó unido a una historia mucho más cotidiana: la de cientos de trabajadores que buscaban un techo propio y la de un barrio que fue construyendo su identidad al pie del piedemonte.

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