El barrio de Godoy Cruz que esconde una batalla sangrienta: qué pasó en sus terrenos

El Barrio Batalla del Pilar guarda bajo sus veredas una historia que pocos conocen: el lugar donde cayó un prócer de la Independencia. Hoy, sus vecinos conviven con ese pasado que emerge en cada rincón.

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El barrio de Godoy Cruz que esconde una batalla sangrienta: qué pasó en sus terrenos
El barrio de Godoy Cruz que esconde una batalla sangrienta: qué pasó en sus terrenos

En Godoy Cruz, a pocas cuadras de la plaza departamental y junto al Cementerio, se levanta el Barrio Batalla del Pilar. Sus casas y calles ocupan hoy un sector que, hace casi dos siglos, fue escenario de uno de los enfrentamientos más cruentos de la historia provincial.

Un 22 de septiembre que marcó el destino

El 22 de septiembre de 1829, cuando la zona todavía se llamaba San Vicente, las tropas federales al mando de José Félix Aldao chocaron contra las fuerzas unitarias. El combate fue breve pero especialmente violento: después de los primeros disparos, los hombres de Moyano se quedaron sin municiones y el campamento terminó en manos de los federales.

Entre los caídos estuvo Francisco Narciso de Laprida, el sanjuanino que había presidido el Congreso de Tucumán cuando se declaró la Independencia en 1816. También participó de aquella jornada un joven Domingo Faustino Sarmiento, que logró escapar y dejó su testimonio en "Recuerdos de Provincia".

En los días siguientes, los prisioneros fueron ejecutados como represalia por la muerte de Francisco Aldao, hermano del jefe federal.

¿Por qué se llama Batalla del Pilar?

El nombre no surgió por azar. En ese sector existía desde la época colonial una columna conocida como el Pilar de Sobremonte, ubicada junto al zanjón y destinada a dividir las aguas del canal de riego. Ese elemento del paisaje terminó dando nombre al lugar y, mucho después, al barrio.

El antiguo pilar ya no está: una crecida del Zanjón lo arrastró, pero su recuerdo quedó en la memoria de Godoy Cruz. Durante décadas, el sitio fue recordado como escenario de la batalla. En los años 30, incluso, había una tradición escolar: cada 22 de septiembre, alumnos, docentes y autoridades caminaban hasta allí para dejar una ofrenda floral en memoria de Laprida.

Del cañaveral a las viviendas

Recién a mediados de la década de 1950 el paisaje empezó a transformarse. En ese entonces, el lugar era un gran cañaveral con terrenos abiertos, conocido como El Cañaveral. En 1954 comenzó la construcción de las primeras viviendas del conjunto habitacional que inicialmente se llamó Plan I de Agua y Energía. Las primeras manzanas se organizaron alrededor de Alsina, Cervantes, el carril Progreso y Ricardo Rojas.

En una época en que los sindicatos tenían un rol central en la planificación urbana, los primeros habitantes fueron en su mayoría empleados de Agua y Energía. Con el tiempo, se sumaron trabajadores de YPF, Gas del Estado, empleados mercantiles, municipales y de otros gremios.

Así, sobre un terreno que décadas atrás había sido campo de batalla, se formó una comunidad de trabajadores. Las casas fueron ocupando el espacio que antes era de cultivos y descampados, y el paisaje rural dio paso a calles, veredas y viviendas. Hoy se estima que en el barrio viven más de 1.500 personas.

La memoria entre las casas

La historia de Laprida no desapareció con la llegada de las viviendas. En la plazoleta de Cervantes y Progreso se instaló un busto del prócer sanjuanino y se colocaron placas recordatorias. También hay un mural alusivo a la batalla. En 2016, durante los actos por el Bicentenario de la Independencia, Godoy Cruz y San Juan participaron de la recuperación del paseo y del homenaje a Laprida.

El barrio quedó integrado a una zona cercana al carril Cervantes, el carril Progreso, el canal Cacique Guaymallén y el Cementerio Departamental, a pocas cuadras de la plaza de Godoy Cruz. Donde alguna vez hubo un cañaveral, hoy hay un barrio consolidado. Y donde se escucharon disparos y cargas de caballería, ahora transcurren escenas cotidianas: vecinos que caminan, chicos que juegan en las plazas y familias que habitan casas construidas hace más de siete décadas.

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