El barrio que los vecinos esperaron 20 años: por qué tardó tanto
Parecía que las primeras 166 casas iban a estar listas en 2000, pero la entrega final llegó recién en 2013. Qué pasó en el medio y cómo es hoy el barrio 1° de Mayo.
En el sureste de General Alvear, donde el ruido del centro se apaga, se levanta el barrio 1° de Mayo. Para llegar hay que tomar la diagonal Carlos Pellegrini, pasar el boulevard Centenario, seguir por Albox hasta Presidente Illia y recorrer unos metros de tierra. Hoy el camino parece simple, pero para los vecinos fue mucho más largo: la espera se estiró casi dos décadas.
La historia arrancó en los 90. Diez hectáreas en ese sector pertenecían al Gobierno de Mendoza y en 1995 fueron cedidas al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y a la CGT de General Alvear para construir un barrio. Pero el proyecto chocó con un obstáculo: el sindicato no tenía personería jurídica local, un requisito indispensable.
La salida fue crear la Mutual para Trabajadores Alvearenses (MUTA). Con esa figura se pudo firmar el convenio con el IPV para las primeras 166 viviendas. Corría el año 2000 y ya habían pasado cinco años. Sin embargo, la espera no terminó ahí.
El barrio se construyó por etapas: diez instancias de obra y entrega hasta completar el conjunto. Mientras las casas se levantaban de a poco, las familias seguían con sus vidas: los hijos crecían, los trabajos cambiaban y el proyecto dejaba de ser una promesa lejana para volverse calles, paredes y techos.
Recién en mayo de 2013 se entregaron las últimas 23 viviendas y quedó completo el barrio de 189 casas. Casi veinte años después de los primeros pasos.
Una postal de barrio
Hoy el 1° de Mayo tiene su propia identidad. Muchas casas conservan frentes de ladrillo visto y jardines cuidados. Algunas calles están asfaltadas y otras siguen de tierra. El tránsito es tranquilo y los ruidos de la ciudad llegan apagados.
En las escenas cotidianas se ve lo que costó: una bicicleta que cruza, chicos que juegan en la calle, una vecina que barre las hojas, dos personas que se quedan charlando en una puerta. Entre esas 189 viviendas viven comerciantes, enfermeras, docentes y jubilados, entre otros oficios.
Quizás por eso el nombre 1° de Mayo tenga un significado especial. Un barrio de trabajadores, con una historia de organización y perseverancia, donde las familias esperaron años para abrir una puerta que ya no tendrían que abandonar.