El barrio que nació en medio de la nada y hoy es el corazón de El Challao

¿Sabías que este barrio nació en medio del campo y sin transporte? Descubrí cómo se convirtió en el corazón de El Challao y qué secretos guarda su plaza.

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El barrio que nació en medio de la nada y hoy es el corazón de El Challao
El barrio que nació en medio de la nada y hoy es el corazón de El Challao

Hace medio siglo, al pie de los cerros del oeste lasherino, surgió un barrio que parecía condenado al aislamiento. Sin transporte, sin asfalto y rodeado de campo, el Barrio Municipal de Las Heras desafió todas las expectativas y se transformó en una de las zonas más tradicionales y queridas del departamento. Hoy, sus calles anchas y su famosa plaza 2 de Abril son el epicentro de una comunidad que creció unida.

La historia comenzó a mediados de los años 70, cuando las primeras familias recibieron sus viviendas en un lugar que, por entonces, quedaba lejos de todo. El proyecto fue impulsado por una cooperativa de empleados municipales de la Capital y financiado por el Banco Hipotecario. Las entregas se hicieron por etapas, y recién en 1976 se completó la inauguración de la mayoría de las casas.

El diseño pensó en la vida familiar desde el inicio: cada casa tenía jardín delantero, patio y, según la ubicación en la manzana, tres o cuatro dormitorios. En total, eran 30 manzanas con 30 viviendas cada una, aunque las primeras entregas llegaron hasta la manzana 18. Algunas esquinas se reservaron para comercios, una idea que marcó el carácter planificado y ordenado del barrio.

¿Cómo era vivir en un barrio aislado?

Pero no todo era ideal. Para tomar un colectivo hacia el centro, los vecinos debían caminar casi dos kilómetros hasta el barrio Infanta, por una huella que continuaba la calle Boulogne Sur Mer hacia el norte. No existía transporte público dentro del Municipal, y recién después de muchos reclamos se logró un ómnibus que hacía un trasbordo: salía del Infanta, entraba al Muni y volvía a conectarse con las líneas hacia la ciudad.

"Si había una urgencia, había que caminar todo el campo hasta el Infanta", recuerdan quienes llegaron en 1976. Y no exageran: entre ambos barrios no había nada, solo terrenos abiertos y caminos de ripio. Lo que hoy son supermercados, comercios y el Parque de la Familia era monte y tierra.

El acceso principal era de ripio, aunque las calles internas ya estaban asfaltadas, algo poco común para la época. Con las obras previas al Mundial 78, se asfaltó la Boulogne Sur Mer y el barrio quedó conectado con el resto del Gran Mendoza. Las cloacas y el gas llegaron después; durante los primeros años, el único servicio esencial era el agua potable.

La plaza que se convirtió en el corazón del barrio

Desde el principio, la plaza 2 de Abril fue el centro neurálgico. Con sus grandes dimensiones, es la segunda más grande de Mendoza después de la Plaza Independencia. Allí se organizaron ollas populares durante la crisis de 2001, actos políticos, celebraciones religiosas, shows musicales y ferias vecinales.

Alrededor crecieron comercios de cercanía sobre las calles Huarpes y Antártida Argentina: almacenes, ferreterías, kioscos y hasta un locutorio que funcionaban como puntos de encuentro. Sobre la calle Bariloche se concentraron los servicios comunitarios: la escuela Bernardo O'Higgins, la Comisaría 43° Isaac Cabeda, el Centro de Salud N° 139 y la iglesia San Antonio de Padua, con su salón de eventos donde se festejan casamientos y cumpleaños de 15 y 18.

La O'Higgins se convirtió en una referencia educativa para toda la zona, con alumnos del Municipal y de barrios vecinos como SMATA, 12 de Junio, 8 de Abril y 9 de Julio. Más al sur, el Polideportivo y el Club Municipal completaron la idea de comunidad, con espacio para el deporte y los encuentros.

Un barrio que creció y se diversificó

Con el tiempo, el Muni dejó de estar solo. A su alrededor aparecieron nuevos barrios: SMATA, Güemes, Huasi, Peluqueros, 12 de Junio, 8 de Abril, 9 de Julio, 12 de Mayo y muchos más. Lo que había comenzado como un lugar apartado se convirtió en el centro de una comunidad más amplia.

La expansión trajo diversidad. En el Municipal convivió una importante comunidad de exiliados chilenos que escaparon de la dictadura de Augusto Pinochet, junto a trabajadores municipales, comerciantes, docentes, artistas y deportistas. Por sus calles pasaron figuras reconocidas de la cultura mendocina, como el "Nene" Ávalos de Markama, los bailarines Cacho y Paola Ormeño, y más recientemente el querido Negro Tecla.

Pero cuando los vecinos hablan del Muni, rara vez mencionan a los famosos. Prefieren recordar las tardes en la plaza, los torneos de fútbol infantil, las bicicletas bajando por las pendientes, los chicos que iban solos a la escuela y los vecinos que se conocían entre todos. Hablan de un barrio que nació lejos de todo y que, con esfuerzo y comunidad, se convirtió en una de las zonas más tradicionales de El Challao.

Porque para quienes llegaron en los años 70, el Barrio Municipal nunca fue solo un barrio. Es un mundo donde caben todos los mundos.

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