El barrio San Jorge cocinó cinco ollas para espantar al Karaí: qué había adentro
Los vecinos del San Jorge cocinaron cinco ollas para espantar al Karaí, pero lo que reconoció la presidenta de la comisión vecinal sobre cómo la están pasando deja a la vista otra realidad del barrio.
Más de 600 porciones de yopará se repartieron gratis este jueves en el barrio San Jorge, en una jornada que combinó música, feria y almuerzo comunitario para ahuyentar al Karaí Octubre. La movida arrancó cerca de las 10 frente al Centro Social Comunitario, en 150 y 51, y la organizó la Asociación Jardín de los Niños junto a la Secretaría de Estado de Cultura, con el empuje de la comisión vecinal.
La propuesta no fue solo un almuerzo: hubo feria, actividades para los chicos y shows en vivo de La Banda de Martin y Los Caballeros del Taragüí. La música, explicaron los organizadores, también sirvió para "limpiar energéticamente de la escasez a la gente del barrio".
Rosa Totel, presidenta de la comisión vecinal, se mostró conforme con la organización y confirmó que la cantidad de comida superó las 600 porciones.
La tradición que vuelve cada 1 de octubre
La celebración recupera el sentido comunitario del Karaí Octubre, un personaje de la tradición guaraní que, según la creencia popular, recorre los hogares el primer día del mes para ver si las familias guardaron alimentos suficientes para el tramo de menor disponibilidad, cuando todavía falta la cosecha que llena las alacenas.
La experta en gastronomía regional Ana Fiaccadori lo había explicado a PRIMERA EDICIÓN por estas fechas el año pasado: el mensaje central de la tradición es la previsión, demostrar que durante los meses previos se pudo guardar lo necesario y que hay comida para compartir. Su trabajo desde 2001 también ayudó a que el yopará, que durante décadas quedó casi relegado al ámbito rural, volviera a instalarse en los encuentros barriales de cada 1 de octubre.
Cinco ollas y un "guiso mágico"
En San Jorge, la tradición se tradujo en un contundente guiso de poroto, maíz blanco, verduras y abundante carne. Según Totel, las cinco ollas se pudieron llenar gracias al aporte de distintas instituciones y organizaciones, entre ellas el Mercado Central, Cultura Movimiento, el Club de Abuelos y la Asociación Jardín de los Niños.
"Los vecinos la verdad que están pasando mal", reconoció la presidenta a este Diario, y valoró el aporte de todos los que hicieron posible la jornada para que las porciones llegaran a las familias del barrio.
Jorge, uno de los cocineros e integrante de la comisión vecinal, contó su receta del "guiso mágico": no le pueden faltar poroto negro, maíz blanco, una gran variedad de verduras y trozos de carne.
Lo que falta en el barrio
Más allá del festejo, la comisión trabaja todo el año para atender las necesidades del barrio. Totel mencionó entre las prioridades mejorar la iluminación, la seguridad y el arreglo de las calles.
También adelantó que buscan generar espacios para quienes se "rebuscan" de distintas formas, con la puesta en marcha de una feria artesanal que les dé una salida laboral.