El bastón blanco los identifica, pero en la peatonal de Paraná todavía tienen que esquivar bicicletas, carteles y ventanas abiertas
Salieron a concientizar en la peatonal de Paraná por el Día del Bastón Blanco. A los pocos minutos, dos bicicletas a toda velocidad casi se llevan por delante a los que estaban sentados. Lo que siguió fue un pedido concreto: qué obstáculos les complican la vida a diario.
La peatonal San Martín de Paraná, frente a la Catedral, fue el escenario elegido por el Centro Amigos del Ciego y el CACER para conmemorar el Día del Bastón Blanco. La jornada incluyó entrega de folletos y charlas con transeúntes, pero también dejó al descubierto las barreras que las personas con discapacidad visual enfrentan a diario.
El bastón blanco no es un simple palo: es la herramienta que les permite moverse con autonomía e identificarse ante los demás. Sin embargo, desde las instituciones remarcaron que su significado todavía es desconocido para buena parte de la sociedad.
Un susto a metros de la Catedral
Apenas comenzaba la actividad, dos jóvenes en bicicleta cruzaron a gran velocidad por el sector donde se encontraban los participantes. El episodio generó preocupación y fue tomado como ejemplo de lo que ocurre cuando se ignoran las necesidades de quien no ve.
"Hoy, cuando apenas llegamos, sucedió algo imprevisto: dos chicos en bicicleta pasaron a mucha velocidad. Si ellos no hubieran estado sentados volanteando y se hubieran parado, se los llevaban por delante", relataron desde la organización.
La respuesta de los vecinos fue dispar. "Hay gente que lo toma con interés, lo lee, pero hay gente que va muy apurada o dice que no llega. Lo importante es estar y comunicar", señalaron.
Veredas rotas, carteles y ventanas: los obstáculos de todos los días
Leonardo Sosa, presidente del CACER, puso el foco en las dificultades concretas que encuentran en la vía pública. "El tema de las veredas, los carteles en las sendas peatonales, en la senda táctil. Vamos a concientizar para que la gente aprenda un poco más que nosotros vivimos en la sociedad también", expresó.
Desde el Centro Amigos del Ciego detallaron otros riesgos cotidianos: carteles comerciales sobre las veredas, ventanas abiertas a baja altura y superficies deterioradas. "Dejan carteles en la vía pública, en las veredas que están señalizadas para el bastón, y les interrumpen el camino", explicaron. Y agregaron: "Las ventanas abiertas también hacen que se golpeen y se lastimen. Hay muchas cosas, como las veredas rotas".
"Soy ciega hace 17 meses y es todo un volver a empezar"
Una de las voces más escuchadas de la jornada fue la de una mujer que perdió la visión hace poco más de un año y medio. Contó que debió reaprender tareas básicas y que la reacción de la gente ante el bastón blanco es impredecible.
"Algunos se acercan a ayudarnos si necesitamos cruzar una calle. Otros nos ven y parece que ven una plaga, como que tienen miedo, y nosotros no les vamos a hacer nada", describió. Antes tenía miopía y un problema de salud posterior derivó en la ceguera.
Su mensaje apuntó a la empatía: "Somos personas igual que ellos. Puede pasarles lo mismo a ellos o a algún familiar, porque yo nunca esperé quedar ciega". Y pidió: "Que estén atentos para cuidar al prójimo, ya sea que vea o que no vea".
La otra cara: solidaridad y un bastón que visibiliza
Daniel, otro de los participantes, ofreció una mirada distinta. Aseguró que en su experiencia diaria recibe ayuda con frecuencia. "No coincido mucho con mi compañera, porque mi experiencia me dice que me he encontrado con muchísima gente que me brinda una mano, me pregunta si necesito ayuda y yo le digo que sí, que la necesito", contó.
Para él, el bastón blanco cumple un rol central: "El bastón blanco es nuestro amigo, nos sirve para ir viendo los peligros que se presentan y, por sobre todas las cosas, nos identifica, nos visibiliza, nos hace visibles".
La actividad cerró con un pedido directo a la comunidad: "Todos saben que hay una persona ciega. Por favor, ayuden mucho a la persona ciega", sintetizó Daniel.