El boleto en Tucumán subió 79% en un año y superó a la inflación
La tarifa del colectivo en Tucumán aumentó 79% en un año, superando la inflación. ¿Qué otras ciudades tuvieron subas más extremas?
Mientras el transporte público se convierte en un dolor de cabeza para los usuarios, un informe de la AAETA revela que en Tucumán el pasaje aumentó muy por encima de la inflación. La tarifa pasó de $950 a $1.700 en solo doce meses.
El relevamiento de la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (AAETA) analizó 59 ciudades del país y encontró que en 40 de ellas el incremento superó el 33,5% del IPC interanual. El estudio abarcó desde julio de 2025 hasta julio de 2026.
¿Cuáles fueron los aumentos más extremos?
En el interior del país, cuatro localidades duplicaron o más el valor del boleto. Sáenz Peña, en Chaco, lidera con un 136% de aumento, llegando a $1.885. Le siguen los servicios provinciales del AMBA con un 117% ($1.064), Centenario en Neuquén con un 116% ($2.478) y El Dorado en Misiones con un 108% ($2.500).
Estos números reflejan una fuerte presión sobre las tarifas locales, con ajustes que superan ampliamente la inflación del período.
¿Qué pasó en Tucumán?
En San Miguel de Tucumán, el boleto urbano subió un 79% en los últimos doce meses, pasando de $950 a $1.700. Esto coloca a la provincia en la franja alta de incrementos del interior. En contraste, ciudades como Comodoro Rivadavia y Viedma mantuvieron sus tarifas congeladas durante todo el período.
Los grandes centros urbanos también mostraron diferencias: CABA aumentó un 68% ($821), Mendoza un 68% ($1.680), Santa Fe un 47% ($2.111) y Córdoba capital un 36% ($2.150).
El costo real del boleto y los subsidios
La AAETA también advirtió, a través de su Índice Bondi, que el costo real del boleto sin subsidios en el AMBA es de $2.138,57. Las tarifas que pagan los usuarios solo cubren el 30,39% del costo operativo real, lo que evidencia una fuerte dependencia de los subsidios y una tensión fiscal para mantener el servicio.
Este panorama de aumentos desiguales y congelamientos plantea interrogantes sobre la sostenibilidad financiera del transporte y las políticas necesarias para equilibrar accesibilidad y viabilidad económica.