El Bolsón: Una embarazada enfrentó a un ladrón y lo que sufrió en su vientre conmociona
Una joven embarazada de El Bolsón se enfrentó sola a un ladrón dentro de su casa. Lo que el hombre le hizo cuando ella intentó defender sus pertenencias dejó a todos consternados. Los detalles del violento forcejeo y el impactante estado en el que quedó la víctima.
Una joven de 21 años, que espera a su primer hijo, protagonizó una escena de terror en El Bolsón cuando intentó impedir un robo en su propia casa. El delincuente no dudó en golpearla y patearla, incluso dirigiendo los golpes hacia su panza. El violento episodio ocurrió el martes por la noche y dejó a la víctima con secuelas que van más allá de los moretones.
Yulisa Toscano volvía de comprar pan cuando notó que algo no andaba bien en el colectivo en el que reside. Al entrar, se encontró cara a cara con el intruso, quien ya se llevaba un botín que incluía el televisor, zapatillas y una mochila cargada con ropa y juguetes.
Instintivamente, la joven intentó detenerlo. “Cuando le dije que me deje mis cosas, él me tiró una patada y caí para atrás”, relató Yulisa al medio local Noticias del Bolsón. A pesar del impacto y el miedo, se levantó y forcejeó nuevamente con el hombre.
La desesperada lucha por lo poco que tenía
El enfrentamiento se tornó cada vez más violento. El agresor, decidido a huir, continuó pateando a la mujer embarazada para que lo soltara. En su desesperación, incluso llegó a romper algunos de los objetos que acababa de robar.
Finalmente, vecinos que llegaron al lugar lograron reducir al sospechoso. Sin embargo, la actitud del hombre no mostró arrepentimiento. “Cuando lo tenían en el piso se burlaba. Decía que lo suelten, que lo dejen ir”, contó con indignación la víctima.
El sujeto quedó a disposición de la policía local, mientras Yulisa era asistida.
¿Cómo están la madre y el bebé después del ataque?
Tras realizar la denuncia, Yulisa fue trasladada de inmediato al hospital para una evaluación médica completa. Afortunadamente, pudo dar una noticia aliviadora: “Está bien mi bebé y yo también estoy bien”.
No obstante, la agresión le dejó marcas físicas, como un fuerte golpe en la pierna producto de las patadas recibidas durante la lucha. Las secuelas emocionales, sin embargo, son las más profundas.
La joven confesó que desde el ataque vive en un estado de temor constante. “Estoy asustada más que nada, no salgo a ningún lado. Si tengo que salir, salgo con alguien a comprar. Tengo miedo”, explicó, revelando cómo un hecho delictivo transformó por completo su sensación de seguridad en el lugar que llama hogar.