El Bosque Sumergido de Villa Traful: cómo un deslizamiento dejó un bosque de cipreses bajo el agua
Un bosque de cipreses permanece intacto bajo las aguas del lago Traful, un fenómeno que se originó hace siglos y que hoy se puede visitar. Lo que pocos saben es qué lo hizo posible y cómo sigue transformando el paisaje.
En el sur de la provincia de Neuquén, a 404 kilómetros de la capital, un fenómeno natural único convierte a Villa Traful en un destino que sorprende incluso bajo el agua. Se trata del Bosque Sumergido, un conjunto de antiguos cipreses que permanece sumergido en las aguas cristalinas del lago Traful.
¿Cómo se formó el bosque bajo el agua?
El origen de este paisaje se remonta a siglos atrás. Un deslizamiento de tierra desde una de las laderas de la montaña bloqueó el desagote natural del lago y provocó un brusco aumento del nivel del agua, que terminó cubriendo parte del bosque que crecía en ese sector.
Las bajas temperaturas del lago frenaron la descomposición de la madera, lo que permitió que los troncos se conservaran prácticamente intactos. Hoy, gracias a la transparencia del agua, se pueden distinguir las formas de aquellos árboles desde la superficie, incluso en sectores donde la profundidad alcanza los 20 metros.
Qué se puede hacer en Villa Traful
El Bosque Sumergido se puede visitar a través de excursiones lacustres que se acercan al sector para observar los troncos desde el agua. Pero la villa ofrece mucho más: senderismo, trekking, cabalgatas, ciclismo, pesca deportiva y actividades acuáticas durante el verano. El buceo es otra alternativa para descubrir el lago desde adentro.
Desde tierra, el Mirador del Viento y el Mirador Traful permiten ganar altura y contemplar la inmensidad del lago rodeado por la cordillera. La gastronomía patagónica completa la experiencia, con sabores del territorio y el ritmo tranquilo de una aldea cordillerana.
El camino que se transforma
Llegar a Villa Traful también forma parte del viaje. Se accede por las rutas nacionales 22 y 237, y luego por la ruta provincial 65. Los últimos 35 kilómetros, desde la confluencia de los ríos Traful y Limay, son de ripio, aunque eso está por cambiar: tras la veda climática se reactivaron los trabajos de pavimentación de la ruta 65, que conecta la localidad con la Ruta de los Siete Lagos.
La obra promete mejorar la transitabilidad y la seguridad vial, además de integrar a Villa Traful con uno de los corredores turísticos más importantes de la Patagonia. Mientras tanto, la villa conserva esa escala de pueblo chico y un paisaje que sigue sorprendiendo, incluso debajo del agua.