El brutal crimen que conmocionó Posadas: un gendarme, un psiquiátrico clave y un juicio que llega 25 años después

El juicio por el crimen de María Esther Barrera en Posadas entró en su recta final y un informe psiquiátrico de hace 24 años puede ser clave. La defensa del exgendarme acusado se prepara para los alegatos, pero el veredicto podría llegar hoy mismo. ¿Qué revelaron los peritos sobre la mente del imputado?

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El brutal crimen que conmocionó Posadas: un gendarme, un psiquiátrico clave y un juicio que llega 25 años después
El brutal crimen que conmocionó Posadas: un gendarme, un psiquiátrico clave y un juicio que llega 25 años después

El Tribunal Penal 2 de Posadas escuchó ayer testimonios que reabrieron una de las causas más dolorosas de la historia reciente de Misiones. En el banquillo está Carlos Ramón Gómez (66), exgendarme acusado de asesinar a balazos a su expareja María Esther Barrera (35) la noche del domingo 9 de diciembre de 2001, en una vivienda del barrio San Lucas.

La audiencia de ayer tuvo un momento bisagra cuando declaró la médica psiquiatra Norma Lapuente, ya jubilada del Poder Judicial, quien ratificó el examen clínico que en agosto de 2002 le practicó a Gómez el Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia.

El perfil psicológico que complica la defensa

Lapuente fue precisa al describir las conclusiones de aquel informe: “No se detectaron alteraciones sensoperceptivas, tampoco síntomas y/o signos de producción psicótica, estando el juicio crítico conservado. El desarrollo de su inteligencia está dentro de los parámetros normales, niega el consumo de sustancias neurotóxicas con capacidad de generar adicciones. Se han observado algunos rasgos megalomaníacos relacionados con su actividad profesional y condición de género”.

La profesional detalló que se trataba de “una persona con integridad de su psiquismo, orientación y memoria”, que reunía “todas las condiciones de una persona normal”. Sin embargo, subrayó que en Gómez se detectaron rasgos “de un megalomaníaco, de grandeza por su profesión (gendarme) y por condición de género, de varón”.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue su observación sobre la frialdad del relato: “No había repercusión afectiva en su relato, salvo cuando hablaba cuando participó de una misión de cascos azules en el exterior”.

Este testimonio contradice la estrategia que la defensa ensayó en 2002, cuando intentó encuadrar el hecho como un episodio de “emoción violenta”.

El novio de la víctima: “Era un hostigador constante”

Antes de Lapuente declaró Oscar De Oliveira Moreira, quien mantenía una relación con María Esther Barrera al momento del crimen. Contó que se veían “despacio, así casi un año estuvimos” y que ella ya le había presentado a sus hijos. “Ella estaba en proceso de separación de su marido y tenía muchos problemas con él”, contextualizó.

Recordó el primer encuentro con Gómez: “A Gómez lo vi por primera vez cuando me cerró con su auto. Salíamos de una cena en la casa de una amiga de María. Me miró y se fue. A partir de allí vi que era un tipo hostigador constante de ella”.

Sobre la noche del crimen, Moreira reconstruyó: “Ella vino a mi casa y yo volvía de jugar a la pelota enfrente de mi casa. Me estaba bañando y ella se acercó a la puerta para hablar, después escuché ruido y escuché los disparos. Salí desnudo a ver qué ocurría y comencé a pelear con Gómez, caímos al piso y se levantó y escapó. Yo me fijé en María que estaba ensangrentada y la llevé de inmediato al hospital con mi auto. Después salió un médico y me dijo que falleció”.

El testigo insistió en que “Gómez hostigaba, perseguía a María. Ella siempre repetía que tenía problemas con su exmarido, problemas de separación”.

Una amiga y una hermana: el calvario de María

Otra testigo, amiga de la víctima, coincidió en el patrón de acoso: “Ella se quería alejar de él, estaba sometida a sus decisiones. Además contaba que era violento, que no la respetaba como mujer. La seguía a todos lados, era una sombra y ella por ese motivo no se animaba a salir, muy poco lo hacía”.

La última en declarar fue Valeria Aguilar, hermana de María Barrera, quien viajó desde Puerto Madryn. Relató que en junio de 2000 se mudó desde Salta a Posadas para trabajar con su hermana en emprendimientos comerciales y que pronto se enteró de la doble vida de Gómez: “La conducta como esposo de Carlos (Gómez) estaba en duda porque tenía una amante, una pasera. Incluso mi hermana una vez fue golpeada por esta mujer y él pretendía que nada se hablara, que había que callar y tapar la relación por miedo a las autoridades de Gendarmería”.

Aguilar describió a Gómez como “un manipulador de mi hermana, un depredador” y sostuvo que “la cuota alimentaria que no quería cumplir no era un motivo para que tomara esa determinación de matarla”. Agregó que ejercía “abuso de poder sobre la familia con el aspecto económico” y que su hermana “buscaba paz y él le ofrecía violencia física y verbal”.

La hermana también reveló cómo Gómez presionaba a los hijos para obtener información: “Quería saber todo sobre María y la nueva relación. Manipulaba a los hijos para saber, los presionaba”. Y recordó el episodio previo al crimen: “El día que la mató él entró a la casa de ella, discutió y cuando escuchamos golpes la sacamos y se fue. Después ella me dijo que se iba a la casa del novio y que si llamaba Carlos le dijéramos que no estaba o que estaba durmiendo”.

El desenlace lo conoció por teléfono: “Ya era de noche y sonó el teléfono, atendió mi sobrino y comenzó a gritar ‘no, no, la mató’. Agarré el teléfono y Carlos me dice ‘andá a buscar ahora a tu hermana porque yo la maté y me voy a pegar un tiro’”.

Visiblemente conmovida, Aguilar se dirigió al tribunal: “Llevo 25 años esperando esta oportunidad, nadie investigó ni nos preguntó nada. Llevamos 25 años de condena, este calvario nunca se cerró y necesitamos que esta persona (Carlos Gómez) sea condenada. Creo en la Justicia pero les pido por favor porque este dolor tiene que cerrarse”.

Alegatos y veredicto

La jornada decisiva será hoy a partir de las 8.30, cuando el fiscal Vladimir Glinka y los defensores particulares Olga Anahí Tabacchi y Fausto Mauricio Vergara presenten sus alegatos. Luego los jueces César Antonio Yaya, Carla Alejandra Freitag y Juan Manuel Monte darán a conocer el veredicto.

Gómez está imputado por “homicidio calificado”, delito que según el artículo 80, inciso 1, del Código Penal Argentino vigente en 2001, contempla una pena máxima de 25 años de prisión.

Carlos Gómez

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