El bullying no es delito, pero la Justicia ya aplica penas de hasta 10 años por sus consecuencias
El juez Rodrigo Morabito aclaró que el bullying no figura en el Código Penal, pero que las lesiones que deja sí se castigan con hasta 10 años de prisión. Y apuntó a los padres: el miedo no debería ser solo a que su hijo sea víctima.
El juez de Ejecución Penal Juvenil de Catamarca, Rodrigo Morabito, explicó que el acoso escolar no está tipificado en el Código Penal, aunque las lesiones físicas o psicológicas que provoca sí pueden castigarse con prisión efectiva. Lo dijo en una entrevista con José Alsina Alcobért en "La Mañana en La Isla", por La Isla FM 107.9 y eldiariodecatamarca.com.
El magistrado fue claro desde el arranque: el bullying como fenómeno no aparece en la ley penal, pero eso no significa que quede impune. "El bullying como flagelo no está tipificado en el Código Penal y tampoco está tipificado el hostigamiento escolar. Lo que está tipificado son las consecuencias que pueden derivar del flagelo del bullying, que pueden ser lesiones físicas o psíquicas, o si hay algún problema más grave, por ejemplo, instigación al suicidio", sostuvo.
Qué penas pueden recaer sobre los agresores
Morabito detalló las escalas penales que se aplican cuando el acoso deriva en un daño comprobable. "Una lesión grave puede tener una pena de hasta 6 años, mientras que una lesión gravísima puede ser de hasta 10 años de cumplimiento efectivo. Que una pena sea en suspenso no significa que no sea pena, tiene consecuencias gravísimas", advirtió.
El juez también subrayó que el impacto emocional suele ser más profundo que el físico y que, en tribunales, eso debe probarse con rigor técnico. "El bullying deja huellas psicológicas peores que una agresión física. Pero todo lo que se denuncia en la justicia penal se tiene que probar con pericias: si es una lesión física, con una pericia médica; si es una lesión psicológica, con una pericia psicológica", explicó.
Desde qué edad se puede responder ante la ley
Consultado sobre la responsabilidad penal de los menores, el magistrado recordó el marco vigente: "Cualquier persona, a partir de los 14 años en adelante, sin lugar a dudas puede responder ante la ley penal juvenil. Que la ley penal haya bajado la edad de punibilidad no significa que le haya quitado la adolescencia a nadie: una cosa es la adolescencia y otra cosa es a partir de qué momento yo puedo responder ante la ley", ejemplificó.
En caso de que un menor deba cumplir una pena de prisión efectiva en la provincia, Morabito indicó que la responsabilidad recae en el Poder Ejecutivo. "Si es menor de edad, será en una institución especializada. Por este momento en Catamarca será el Centro Juvenil Santa Rosa, que debería estar adaptado y adecuado", afirmó.
El rol de los padres: el punto que más preocupa al juez
Uno de los tramos centrales de la entrevista estuvo dedicado a la conducta de los adultos en el hogar. Para Morabito, el diálogo y la prevención son claves para no delegar todo en la Justicia. "Los adultos tienen que dialogar demasiado con los chicos. Tienen que dejar de tener miedo de que su hijo solo pueda llegar a ser víctima, sino que principalmente tienen que tener miedo de que puedan llegar a ser potenciales victimarios, es decir, aquellos que hacen el daño a otros adolescentes, ya sea en forma física, psíquica o digital", señaló.
El juez contó que en su experiencia diaria observa actitudes muy dispares entre las familias involucradas en causas por acoso. "He visto de todo: padres que se preocupan y se ocupan, y padres que no. He visto padres que vienen y tratan de justificar a sus hijos, actuando a veces más irracionales que ellos, pensando que la justicia actúa injustamente cuando interviene en una conducta que es transgresora. Hay que preocuparse mucho con el diálogo y no dejar que el Estado se ocupe de todo, y mucho menos la justicia penal, que debe ser siempre la última intervención", expresó.
La reflexión final: la semilla y el viento
El cierre de la entrevista estuvo a cargo del periodista José Alsina Alcobért, quien planteó una analogía sobre la dedicación que exige criar y acompañar a los jóvenes. "No podés poner una semilla y después que se la arregle con el viento. El 99% de las cosas que suceden es responsabilidad de los progenitores o de quien esté a cargo de ese niño. Los adolescentes son quienes van a decidir los destinos de este país; de ahí la trascendencia de no dejarlos solos y ocuparnos siempre", concluyó.