El buque que convertirá a la Argentina en exportador de gas ya tiene fecha para su primer tramo clave
El proyecto de GNL frente a las costas de Río Negro ya tiene fecha para arrancar su tramo más delicado, y lo que viene después le cambia el mapa energético al país: cuándo empieza a operar y cuánto gas saldrá.
El proyecto de gas natural licuado (GNL) que Southern Energy (SESA) desarrolla frente a las costas rionegrinas sumó precisiones sobre su cronograma. En el marco de la AOG Patagonia 2026, el CEO de la compañía, Rodolfo Freyre, detalló ante Diario RÍO NEGRO los próximos movimientos de una iniciativa que busca transformar al país en un nuevo exportador de gas licuado.
La firma está integrada por Pan American Energy (PAE), con el 30%; YPF, con el 25%; Pampa Energía, con el 20%; Harbour Energy, con el 15%; y Golar LNG, con el 10%. El proyecto ya obtuvo la habilitación dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para exportar hasta 6 millones de toneladas anuales de GNL mediante dos unidades flotantes de licuefacción, que se ubicarán a unos kilómetros de la costa de Fuerte Argentino, al sur de Las Grutas.
El primer barco y la conexión inicial
El Hilli Episeyo será el primer buque fábrica y se conectará inicialmente con el Gasoducto San Martín. Para 2028 está prevista la incorporación del segundo barco, el MK II —renombrado Esperanza—, que permitirá escalar el proyecto y empezar a tomar el gas de Vaca Muerta a través del Gasoducto San Matías.
Los plazos del tendido offshore
Según Freyre, la infraestructura terrestre muestra un avance significativo, mientras siguen los trabajos del gasoducto offshore. El plan contempla primero el ducto que abastecerá al Hilli Episeyo y después una segunda conexión para el Esperanza.
«Todavía estamos trabajando en la exploración, estimamos a mediados de noviembre poder comenzar con el tendido del gasoducto offshore», explicó el CEO de SESA.
En paralelo avanzan las obras en las plantas compresoras de San Antonio Este. Allí ya llegó el primer turbocompresor hace aproximadamente un mes, y el segundo y el tercero están previstos entre diciembre y enero.
Otro componente central será el sistema de amarre del Hilli Episeyo: según el cronograma de la compañía, llegará a fines de febrero para iniciar su instalación en el fondo marino. El buque tiene previsto arribar a Río Negro en junio de 2027 y desde entonces comenzará una etapa de unos cuatro meses de comisionado, en la que se probarán progresivamente los trenes de licuefacción con la inyección de volúmenes crecientes de gas. La meta es que los cuatro trenes operen a plena capacidad al terminar ese proceso, para avanzar hacia la operación comercial prevista para octubre de 2027.
El acuerdo con SEFE y la previsibilidad de las ventas
Freyre volvió a subrayar la importancia del acuerdo alcanzado en marzo de este año entre SESA y la alemana SEFE (Securing Energy for Europe), que aporta mayor previsibilidad a las exportaciones, sobre todo de cara al invierno europeo.
El ejecutivo explicó que en los contratos de largo plazo para comercializar GNL no suele fijarse un precio cerrado, sino fórmulas atadas a índices de referencia.
«Generalmente vos no vendés a precio cerrado, más a tan largo plazo. Lo que hacés es vender a un indexador, una referencia, como el Brent por ejemplo», señaló.
En el caso de SEFE, la fórmula combina dos indicadores: uno asociado al Henry Hub, referencia del mercado de gas estadounidense, y otro al Brent, el precio internacional del petróleo. Además de los contratos de largo plazo, SESA destinará parte del volumen al mercado spot para comercializar cargamentos según las condiciones internacionales.
«Estamos a un año de empezar la operación comercial. Generalmente lo que uno hace en este tipo de situaciones es armar los contratos marco con distintas contrapartes para después poder operar rápidamente», indicó.
El salto hacia Vaca Muerta
2028 asoma como otro momento clave. La compañía espera concretar durante abril o mayo la finalización del Gasoducto San Matías, el primero dedicado específicamente a un proyecto exportador de estas características en Argentina. A ese hito se sumará la llegada del segundo buque fábrica, el MK II, ahora Esperanza.
«Ya con el gasoducto terminado comenzamos a tomar el gas de Vaca Muerta, inicialmente tomamos el gas de la cuenca Austral», detalló Freyre.
Con ambas piezas en funcionamiento, el volumen de gas procesado y exportado desde Río Negro crecerá de manera significativa.
«Es que es un hito importante, ya que son casi 27 millones de metros cúbicos de gas entre los dos barcos, lo que es casi dos tercios de las partes que demanda el mercado industrial argentino», concluyó.