El caballo más alto del mundo vive en Inglaterra: mide casi 2 metros y su dieta sorprende
Un caballo de 4 años fue reconocido como el más alto del mundo y su rutina diaria no pasa desapercibida: lo que come y los cuidados que recibe sorprenden a todos. ¿Podrá superar la marca histórica?
Se llama Hugo, tiene apenas 4 años y ya se convirtió en el caballo más alto del planeta. El ejemplar de raza Shire, que vive en Towcester, Inglaterra, mide 1,99 metros y fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords 2027 como el caballo más alto del mundo sin herraduras.
Su dueño, Brett Masters, sostiene que el animal todavía no terminó de crecer. Los Shire pueden seguir desarrollándose hasta los ocho años y medio, por lo que el tamaño definitivo de Hugo aún es una incógnita.
Cuánto mide y por qué rompió el récord
La medición oficial confirmó que Hugo alcanza los 199 centímetros, una altura muy superior a la habitual incluso dentro de una raza conocida por ser una de las más grandes del mundo.
El dato no es menor: un Shire adulto suele medir entre 1,65 y 1,92 metros. Hugo, con solo 4 años, ya supera ese rango.
Qué come el caballo más alto del mundo
El enorme tamaño de Hugo exige una alimentación y cuidados especiales para proteger su estructura ósea y sus articulaciones. Su rutina incluye controles veterinarios frecuentes, revisiones odontológicas cada seis meses, sesiones de masajes y quiropraxia, suplementos específicos para su crecimiento y una alimentación supervisada.
Además, un Shire adulto consume entre 15 y 20 kilos de heno por día, además de pasto fresco, debido a sus grandes dimensiones.
Por qué no es el caballo más alto de la historia
Aunque Hugo ostenta el récord mundial vigente, todavía está lejos de la marca histórica registrada por otro caballo de la misma raza. Se trata de Sampson, posteriormente rebautizado como Mammoth, un Shire que vivió en Inglaterra durante el siglo XIX y que en 1850 alcanzó los 2,19 metros de altura, una cifra que sigue siendo el mayor registro conocido.
Cómo es la raza Shire
Los Shire son caballos originarios de Inglaterra y fueron criados durante siglos para realizar trabajos que requerían una fuerza extraordinaria, como el transporte de cargas pesadas y las tareas agrícolas.
Un ejemplar adulto suele pesar alrededor de 850 kilos, aunque algunos individuos pueden superar ampliamente la tonelada. En la actualidad, la raza también enfrenta un desafío de conservación, ya que su población es considerablemente menor que en otras épocas.