El calor que ya mató a un hombre de 40 años en Salta y el aviso que ahora preocupa
Un partido de veteranos en Orán, una tarde de 42 grados y un hombre de 40 años que se descompensó en plena cancha. Qué pasó después con Héctor Quispe y por qué los meteorólogos lo recuerdan ahora que el Súper Niño amenaza con volver a castigar a Salta.
El Servicio Meteorológico Nacional ya lo anticipó: la primavera llegará con el influjo del Niño y, en Salta, el termómetro mostrará marcas por encima de lo habitual mientras las lluvias quedarán por debajo del promedio. El combo de calor y sequedad tiene un antecedente trágico en la provincia que todavía duele.
El pronóstico trimestral, que abarca octubre, noviembre y diciembre, pinta un mapa del país con regiones muy contrastantes. Mientras el Litoral se hunde en tormentas e inundaciones, el Noroeste argentino transita el camino inverso: menos agua y más temperatura.
El día que el termómetro llegó a 42 grados
La advertencia no es teórica. El 29 de septiembre de 2024, con una tarde que trepaba a los 42 grados, dos equipos de veteranos jugaban un partido de fútbol en Orán. Héctor Quispe, de 40 años y oriundo del paraje Pozo Las Piedras, en el municipio de Pichanal, estaba en la cancha.
Sufrió un golpe de calor que se agravó por una patología cardíaca previa. Lo asistieron en el campo de juego y, cuando parecía recuperarse, lo subieron a un auto rumbo a su casa. En el camino volvió a sentirse mal y el vehículo cambió de destino: directo al hospital de Pichanal. Al bajar, un paro cardíaco terminó con su vida.
El calor extremo y la exposición sin cuidados convirtieron una tarde de fútbol en una tragedia. Por eso, el responsable de la estación meteorológica del aeropuerto General Güemes, Edgardo Catalán, insiste en la prevención: "El calor puede llegar a ser fuerte y es a lo que más respeto le tengo".
Un Pacífico con fiebre récord
El motor de este fenómeno está en el océano. La temperatura del Pacífico Ecuatorial se ubica 3,5 grados por encima de lo normal, un récord absoluto que supera el techo histórico anterior de 2,5 grados. Esa anomalía es la que los especialistas siguen de cerca para saber si el Niño será moderado, fuerte o directamente un Súper Niño.
Para Salta y el NOA, el SMN proyecta lluvias hasta un 50% inferiores a los registros históricos, sobre todo hacia el oeste provincial, con días más calurosos en todo el territorio. El impacto podría extenderse hasta febrero de 2027.
Sin embargo, los datos de la estación del aeropuerto capitalino obligan a moderar el alarmismo. Catalán explicó que una revisión de los últimos años muestra que los acumulados de agua por temporada de lluvias, tanto con El Niño como con La Niña, se mantuvieron dentro de rangos "normales". Aun así, no descarta que el ciclo actual derive en una temporada extrema.
Nubes que no se van
Lo más visible para los salteños en las últimas semanas fue un cielo gris que se instaló casi diez días. El meteorólogo Ignacio Nieva lo describió como una prolongación del invierno: "días con cielo nublado que no permite que suba mucho la temperatura de día pero tampoco que baje de noche".
Esa situación se sostendrá casi un mes más. "Recién a mediados de noviembre comenzará a llover más seguido y mayor cantidad de agua", anticipó Nieva, que marca esa segunda quincena como el momento clave para saber "cómo viene la mano".
Mientras tanto, octubre ya muestra una anomalía: en los primeros 16 días cayeron 51 milímetros, más del doble de la media histórica del mes, que es de 21,5 mm. La excepción violenta fue la granizada del 28 de septiembre en el sur provincial, en Rosario de la Frontera y La Candelaria, y la tormenta que ese mismo día golpeó a El Potrero, Tartagal, Coronel Moldes y General Güemes.
Norte y Anta, en la mira
El ingeniero Gustavo Adolfo Ramírez, de la red de Agrometeorología del INTA, desglosó el pronóstico por ecorregión. En el departamento Anta se esperan "precipitaciones dentro de todo y entre comillas, favorables, porque podemos tener una buena lluvia pero quizás muy concentrada en el tiempo".
La verdadera "zona caliente" es el norte. Los sectores atravesados por los ríos Pilcomayo y Bermejo "pueden recibir el flujo de agua que venga de Bolivia y eso realmente preocupa por la posibilidad de inundaciones", advirtió Ramírez.
Para el centro, especialmente el Valle de Lerma, se prevé un clima más seco y más caluroso. En los Valles Calchaquíes, la Puna y la alta montaña, el SMN anticipa temperaturas superiores a lo normal y mayor sequía.
El fenómeno, además, llega "tamizado" por la Alta Boliviana, el anticiclón que se origina en el país vecino y modula las lluvias de verano en esta parte de la Argentina. "El alta boliviana frena un poco al Niño, pero si este es muy fuerte, llegará lo mismo, así que hay que estar atentos", señaló Ramírez.
El campo, en alerta
Catalán no cree que la escasez de lluvias derive en problemas de agua potable para la población: "Con las lluvias en las zonas altas, el agua subterránea o los acuíferos de que se provee a la gente van a estar bien".
El panorama es distinto para el sector productivo. El técnico advirtió que la situación puede complicarse para cultivos como el tabaco en el Valle de Lerma y Siancas, o los granos en Anta. "El año pasado hubo días de calor muy fuerte que mató a cultivos que ya estaban floreciendo", recordó.
Por eso, más allá de si el pronóstico se cumple, el mensaje es claro: seguir las recomendaciones del sistema de alerta temprana y prepararse tanto para las lluvias como para las altas temperaturas.