El calvario de la docente absuelta: “Ya no quiero volver al aula”
¿Qué llevó a una maestra absuelta a querer abandonar la docencia? Su dura confesión sobre el infierno que vivió y el precio que pagó su familia.
La maestra chubutense Roxana Ortega, absuelta de la acusación por abuso contra sus alumnos, confesó que el infierno que vivió la llevó a querer dejar la docencia para siempre. La mujer asegura que la profesión se convirtió en un riesgo para su salud y su familia.
Ortega, de 41 años, fue separada de su cargo y llegó a estar detenida durante cuatro meses, tiempo en el que tuvo que interrumpir la lactancia de su hija pequeña. Ahora, aunque la Justicia le dio la razón, la docente no encuentra fuerzas para retomar su lugar frente al aula.
“La docencia es una profesión de riesgo”
En declaraciones a Radio Chubut, Ortega definió su situación con una frase contundente: “La docencia es una profesión de riesgo”. La calificación no es casual: muchas colegas atraviesan procesos similares, separadas de sus puestos y sometidas a sumarios por denuncias de padres que se viralizan en grupos de WhatsApp.
En su caso, la situación escaló mucho más allá de un rumor. La acusación por abuso sexual la mantuvo cuatro meses privada de su libertad, un golpe durísimo para ella y para su bebé, que dependía de la lactancia materna. “Tuve que interrumpir el amamantamiento de mi hija”, relató la maestra.
El ensañamiento de padres que ni conocía
Lo que más le duele a Ortega es no poder entender el ensañamiento de padres con los que jamás interactuó. “Si lo hicieron para que me echaran porque querían a otra seño, me parece excesivo”, reflexionó.
La docente, que se preparó con vocación para su carrera, hoy solo pide poder desvincularse definitivamente de la actividad. Su historia refleja el desgaste emocional que sufren muchos educadores ante denuncias infundadas que, aunque luego se archiven, dejan heridas profundas.