El campo factura, el Estado cobra: el número que desvela a los productores
¿Cuánto de cada $100 que genera una hectárea agrícola termina en manos del Estado? El informe de FADA midió septiembre y el número sigue siendo incómodo para el sector.
Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) reveló que el Estado se queda con el 58,2% de la renta agrícola una vez descontados los costos de producción. En otras palabras: de cada $100 que genera una hectárea, más de la mitad termina en manos del fisco.
La medición de septiembre mostró una leve baja respecto de junio, cuando la participación estatal había trepado al 61,9%. Sin embargo, la carga tributaria sigue siendo la porción mayoritaria. El resto se reparte entre el costo de la tierra (27,3%) y el resultado agrícola propiamente dicho, que apenas alcanza el 14,5%.
Por qué bajó el índice
La mejora no llegó por una reducción de impuestos. “La leve caída de índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional”, explicó Fiorella Savarino, economista de FADA.
El escenario global jugó a favor por dos vías. Por un lado, mejoraron los precios de algunos granos; por otro, se derrumbó el valor de la urea, uno de los insumos clave para la producción.
Las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania y las dificultades logísticas del conflicto sostuvieron los precios internacionales. El trigo recuperó valor y quedó por encima del nivel de un año atrás, mientras que la soja se benefició por cambios en las estimaciones de producción de Estados Unidos y una mayor demanda de China.
La urea, en tanto, pasó de US$730 por tonelada en junio a US$570 en septiembre. Eso mejoró la relación insumo-producto: hoy se necesitan 2,9 toneladas de maíz y 2,4 de trigo para comprar una tonelada de fertilizante, contra las 4 y 3,4 toneladas que se requerían a mitad de año.
“La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea”, detalló Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
Antonella Semadeni, también economista de la entidad, remarcó el contraste: “La mejora de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta”.
Cultivo por cultivo
La participación del Estado varía según el grano. Alcanza el 60,7% de la renta en soja, el 53,8% en maíz, el 55,5% en trigo y el 56,8% en girasol.
El trigo es el caso más elocuente: la suba de su cotización y la baja de la urea le permitieron mostrar un resultado positivo antes de impuestos, cuando en mediciones anteriores el margen era apenas positivo o directamente negativo.
De todos modos, FADA advierte que los precios del trigo y el maíz siguen por debajo de sus promedios de los últimos cinco años. La mejora de septiembre no revierte todas las dificultades del sector. “Esta combinación explica la baja del Índice, pero no cambia el dato de fondo: aún con mejores precios y menores costos para algunos insumos, los impuestos representan más de la mitad de la renta agrícola”, sostuvo Semadeni.
El flete, un costo que pesa distinto según el mapa
Mientras la urea bajó, el transporte subió respecto de junio y muestra una suba aún mayor frente a un año atrás. Su impacto depende de la distancia a los puertos y centros de comercialización.
“En una hectárea de maíz, por ejemplo, en Córdoba, San Luis y La Pampa alrededor de 2 de cada 10 camiones de lo que se produce, se destina a pagar el flete”, señaló Semadeni.
Pisani Claro completó: “El precio del grano no es el único elemento que define la renta agrícola. También importan los costos de producción, la distancia a los mercados, los rindes y la estructura impositiva de cada territorio. Son muchos los factores que entran en juego”.
Qué impuestos pesan más
Dentro de la carga tributaria que mide FADA, los impuestos nacionales no coparticipables representan el 55,6% del total. Los nacionales coparticipables explican otro 35,7%, los provinciales el 7,8% y los municipales apenas el 0,9%.
Las retenciones siguen siendo uno de los principales componentes, aunque desde diciembre de 2023 sus alícuotas se redujeron para los principales cultivos y perdieron participación en el total. En paralelo, ganaron peso tributos atados al resultado económico, como Ganancias.
La medición también refleja diferencias entre provincias. Frente al promedio nacional de 58,2%, la participación del Estado llega al 56,9% en Córdoba, 56,1% en Buenos Aires, 53,9% en Santa Fe, 54,7% en La Pampa, 58,4% en Entre Ríos y 55% en San Luis.
Desde FADA aclaran que esas diferencias no implican necesariamente que en una provincia se paguen más impuestos nominales que en otra: el resultado combina rindes, precios, costos, fletes y tributos provinciales y municipales.