El campo misionero en alerta: el dato clave que anticipa un ciclo intenso
¿Cuánta agua de más puede aguantar el campo misionero antes de que la lluvia se vuelva un problema? El dato que cambia la planificación de la campaña 2026/2027.
El Servicio Meteorológico Nacional estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño se mantenga durante el trimestre agosto-septiembre-octubre, y las proyecciones de la NOAA anticipan un fortalecimiento hacia el último tramo del año. El Nordeste argentino, con Misiones incluida, aparece entre las regiones con mayor chance de lluvias por encima de lo normal para la campaña 2026/2027.
Las condiciones del Pacífico ecuatorial son consistentes con una fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), según los organismos que monitorean el fenómeno.
Lo que importa no es solo cuánto llueve
Para el agro, el desafío no pasa únicamente por saber si caerá más agua. Importa cuánto, cuándo y dónde, la capacidad de absorción de los suelos y el momento del ciclo de cada cultivo en que se produzcan los mayores excesos.
El meteorólogo Leo De Benedictis advirtió que, aunque se trata de un evento El Niño importante, sus consecuencias no deben generalizarse a todo el país. La señal más marcada aparece en el Nordeste: Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y el norte de Santa Fe.
Una campaña con más disponibilidad hídrica puede ser favorable al arranque, pero cuando las precipitaciones son excesivas o se concentran en períodos cortos, el beneficio puede transformarse rápido en un problema. Suelos saturados, anegamientos y dificultades para ingresar con maquinaria a las chacras pueden alterar calendarios de labores y complicar el manejo de los cultivos.
En Misiones, el desafío estará en seguir la distribución de las lluvias y no solo los acumulados mensuales.
Lluvias por encima de la media: los números
El meteorólogo Mario Navarro estimó lluvias entre un 15% y un 25% superiores a la media durante la primavera, y entre un 20% y un 33% por encima de los valores históricos durante el verano y el otoño en distintas regiones. Además, señaló al norte de Misiones entre las zonas que podrían empezar a recibir precipitaciones importantes desde la segunda quincena de septiembre.
La investigadora del CONICET Carolina Vera también identificó al centro-este argentino y particularmente a la Cuenca del Plata, entre los ríos Paraná y Uruguay, como una de las regiones donde la influencia de El Niño sobre las lluvias es más directa. Por eso, para el sector productivo misionero no alcanzará con observar la lluvia sobre cada chacra: también habrá que seguir el comportamiento hídrico regional, sobre todo en establecimientos ubicados en sectores bajos o susceptibles a anegamientos.
Un fenómeno que puede estirarse hasta 2027
Los especialistas coinciden en que El Niño todavía tiene recorrido. De Benedictis ubica el máximo del evento hacia diciembre y comienzos del próximo año, aunque anticipa que sus consecuencias comenzarán a observarse antes.
Otros pronósticos extienden su influencia hasta el otoño de 2027. Esto significa atravesar buena parte de la campaña bajo vigilancia climática: la disponibilidad de agua puede favorecer los cultivos, pero una sucesión de lluvias intensas puede dificultar labores, afectar caminos rurales y generar problemas de acceso y logística.
La clave será evitar una lectura lineal. El Niño no produce los mismos efectos en todas las regiones ni determina por sí solo el resultado de una campaña.
AgroENSO: la herramienta para planificar
Para mejorar esa planificación, investigadores del INTA y el CONICET desarrollaron AgroENSO, una aplicación gratuita que analiza 35 años de rendimientos y permite ver cómo respondieron históricamente distintos cultivos a las fases Niño y Niña.
La plataforma trabaja con maíz, soja de primera y segunda, trigo, cebada y girasol. De las 12 campañas El Niño analizadas, el maíz nacional obtuvo rendimientos superiores a su promedio en diez y la soja de primera en once. Durante las 14 campañas La Niña, en cambio, el maíz solo superó su rendimiento medio en dos oportunidades.
Sin embargo, las diferencias territoriales son importantes. En maíz, apenas el 33% de los departamentos agrícolas presenta una señal climática significativa y en zonas del NEA esa relación desaparece.
Por eso, los investigadores resumen el criterio con una frase: “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”. La señal de El Niño debe cruzarse con agua útil, condiciones del suelo, napas, relieve y características de cada establecimiento.
Para la agricultura misionera, ésa será la cuestión central de los próximos meses: El Niño anticipa mayor disponibilidad de agua, pero también eleva el riesgo de excesos. La diferencia estará en seguir cada ambiente y anticipar decisiones antes de que el agua pase de ser una aliada del cultivo a convertirse en un problema.