El canal que Río Negro soñó y la Nación bloqueó: la megaobra que pudo cambiar la Patagonia

¿Sabías que Río Negro diseñó un canal gigante para llevar agua del Limay a la costa y generar el doble de energía que El Chocón? El gobierno nacional lo frenó con un bloqueo que aún genera debate.

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El canal que Río Negro soñó y la Nación bloqueó: la megaobra que pudo cambiar la Patagonia
El canal que Río Negro soñó y la Nación bloqueó: la megaobra que pudo cambiar la Patagonia

En 1984, un grupo de técnicos rionegrinos diseñó un proyecto monumental para llevar agua del río Limay hasta la costa atlántica. La Nación lo frenó con un bloqueo técnico y financiero. Hoy, sus planos descansan en archivos provinciales, pero su historia sigue vigente.

El "Proyecto de Máxima" nació con el retorno de la democracia. Fue una respuesta de la provincia al uso netamente hidroeléctrico que el gobierno central hacía de los ríos patagónicos. La idea: un canal intermesetario que atravesara la Línea Sur para regar miles de hectáreas y generar energía en la costa.

¿Qué planteaba el proyecto?

El canal partiría del embalse Ezequiel Ramos Mexía, en El Chocón, aprovechando una cota de 270 metros sobre el nivel del mar. Correría en paralelo a la ruta nacional 23, atravesando mesetas áridas, hasta llegar a San Antonio Oeste, donde la caída abrupta hacia el mar permitiría instalar turbinas hidroeléctricas.

El caudal de diseño oscilaba entre 100 y 150 metros cúbicos por segundo (m³/s). Con eso se buscaba transformar la Región Sur en un polo productivo y abastecer a la zona portuaria. La demanda hídrica total prevista, sumando otros planes provinciales, alcanzaba los 236 m³/s, casi el doble de lo que la provincia ya consumía entonces (164 m³/s).

Los autores del proyecto fueron los técnicos Néstor H. Ginestet, Juan C. Pisandelli y Jorge D. Valle, de la entonces Secretaría de Planeamiento y Recursos Hídricos de Río Negro.

El choque con la Nación

El gobierno nacional, a través de Hidronor S.A., rechazó la propuesta. La empresa operaba las represas del Comahue con una lógica eléctrica: acumular agua para liberarla en horas pico de consumo en Buenos Aires. Un trasvase constante de 100 a 150 m³/s habría reducido drásticamente la generación eléctrica del sistema interconectado.

Además, Nación argumentó que la cuenca no resistiría la detracción de agua y que el río Negro caería por debajo de los 100 m³/s ambientales, poniendo en riesgo los riegos del Valle Inferior y provocando intrusión salina en la desembocadura.

El gobierno federal también negó el financiamiento internacional que la obra requería, calificándola de "fantasía de ingeniería". Este doble bloqueo, técnico y financiero, archivó el proyecto de manera definitiva.

El salto hídrico y la evaporación

El aspecto más innovador era el aprovechamiento del desnivel. El agua caería casi 250 metros hasta el mar, generando una energía estimada en el doble de la represa de El Chocón. Para evitar pérdidas por evaporación, se descartó crear lagos artificiales y se optó por canales cerrados.

Los estudios hidrológicos posteriores mostraron que, en épocas de sequía, el proyecto volvía deficitario el sistema si el caudal ambiental se elevaba a 150 m³/s. Por eso, los autores propusieron modificar la operación de los embalses del Limay y el Neuquén, obligando a Hidronor a erogar agua según las necesidades provinciales y no solo para generar electricidad.

¿Qué quedó del sueño?

El "Proyecto de Máxima" nunca se construyó. Pero su legado persiste: fue el detonante para la creación de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), que reguló el uso de los ríos patagónicos. Río Negro utilizó los estudios de Ginestet como moneda de cambio para blindar sus derechos de agua.

Hoy, los planos originales permanecen en los archivos del Departamento Provincial de Aguas (DPA) y en la Secretaría de Planeamiento provincial. Ingenieros locales aún lo citan como el mayor antecedente de soberanía hídrica patagónica.

El proyecto también contrasta con el Canal Pomona – San Antonio Oeste, inaugurado en 1972, que cumple una función similar pero toma agua del río Negro en el Valle Medio. La ambición del canal intermesetario, sin embargo, sigue siendo recordada como una utopía que pudo cambiar la historia de la región.

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