El caos de la primera semana de SolBus: reclamos, demoras y un sistema que busca estabilizarse
¿Qué pasó en la primera semana de SolBus en Comodoro? Más de 340 reclamos, demoras y un municipio que promete ajustes. Conocé los detalles del cambio más grande en 50 años.
La llegada de SolBus a Comodoro Rivadavia marcó un antes y un después en el transporte urbano: unidades cero kilómetro, recorridos renovados y una ola de reclamos que encendió las alarmas. Más de 340 quejas en menos de siete días y un municipio que ya admite la necesidad de ajustar el servicio.
El sábado 1 de agosto, Comodoro Rivadavia despertó con un nuevo operador en las calles. SolBus, del Grupo MR, asumió la concesión del transporte urbano tras un proceso licitatorio. La flota, completamente nueva, prometía modernizar un sistema que durante décadas estuvo en la mira por demoras y unidades viejas. Pero la transformación fue mucho más profunda: se rediseñaron líneas, se trasladaron cabeceras y se modificaron recorridos que los vecinos conocían de memoria.
El lunes llegó la prueba real. Miles de usuarios se encontraron con paradas que ya no eran las mismas, líneas renumeradas y esperas que se extendían por horas. La confusión se apoderó de la ciudad. En el centro, en Kilómetro 3, en la zona sur, en Palazzo y en Fracción 14 y 15, los pasajeros se consultaban entre sí sobre los nuevos trazados. La falta de cartelería actualizada y de personal orientador en la vía pública agravó el panorama.
¿Por qué se cambiaron todos los recorridos?
El subsecretario de Transporte, Nicolás Stoyanoff, fue claro al explicar el motivo: “Se cambiaron absolutamente todos los recorridos. Esto era inevitable porque las terminales de Congreso y de Abásolo no son inmuebles que pudiera utilizar la nueva concesionaria”. La reestructuración, según el funcionario, era una consecuencia lógica de la nueva operación. “Esperamos que durante este lunes, que es el primer día hábil, estos inconvenientes se vayan minimizando y eliminando de a poco”, agregó.
Pero la explicación oficial no calmó a los pasajeros. Una vecina, que esperaba el colectivo en una parada del centro, expresó su malestar: “Estamos hace 50 minutos esperando. Vinimos a hablar con el planillero y dice que la culpa la tiene la Municipalidad. Nosotros necesitamos llegar a trabajar, no que nos expliquen de quién es la responsabilidad”.
Más de 340 reclamos que obligan a revisar el sistema
El EnCoSeP, el ente de control, recibió más de 340 reclamos en apenas unos días. El presidente del organismo, Cristian Cerdeiro, reconoció la magnitud del problema y adelantó que habrá cambios: “Vamos camino a una modificación, eso es inexorable”. Los reclamos apuntan a recorridos que ya no pasan por hospitales o escuelas, paradas reubicadas a varias cuadras de distancia y frecuencias insuficientes en horarios pico.
Uno de los casos más emblemáticos es el de la Línea 12 en San Cayetano. Un vecino contó su drama: “Antes teníamos la 12, la 2, la 4 A, la 9. Ahora tenemos una sola que tenemos que esperar hasta una hora. Me da bronca de los señores que tienen que caminar cinco o seis cuadras, porque la 2 pasaba por ahí. Ahora pasa por el santito, tenés que caminar ocho cuadras para tomarlo. Encima a las 9 o 10 de la noche ya cortan el servicio”.
Accidentes y problemas técnicos en el debut
La primera semana también dejó episodios que alimentaron la polémica. En la rotonda de Kilómetro 4, una unidad de SolBus chocó contra una Renault Kangoo. No hubo heridos, pero el incidente se viralizó. Al día siguiente, un colectivo en la zona de Pietrobelli comenzó a despedir humo, obligando a evacuar a los pasajeros. Las autoridades lo consideraron hechos aislados, pero la comunidad estaba atenta a cualquier falla.
Además, las lluvias complicaron el ingreso a algunos barrios por el mal estado de las calles. Desde el Municipio aclararon que ese es un problema estructural que excede a la empresa.
Luces y sombras de una transición que recién empieza
A pesar de los inconvenientes, muchos usuarios reconocen los avances: colectivos cómodos, limpios, con aire acondicionado y rampas para personas con movilidad reducida. La tecnología también llegó para quedarse, con aplicaciones para consultar recorridos. Pero la experiencia dejó una enseñanza: la modernización no se mide solo por las unidades, sino por la capacidad de responder a las necesidades cotidianas.
Con una concesión de diez años por delante, la primera semana de SolBus dejó más preguntas que respuestas. La confianza de los pasajeros será clave. Cuando los vecinos vuelvan a saber exactamente dónde esperar y cuánto tardará el colectivo, la incertidumbre inicial empezará a disiparse. Por ahora, el sistema sigue en construcción y las autoridades ya anticipan modificaciones.