El capitán resucitó: la noche en que Di María volvió a ser el dueño del partido
¿El Di María de siempre? El capitán de Central rompió la sequía con dos goles en Córdoba y le dio un punto agónico al Canalla. Conocé los detalles de su actuación.
Cuando todo parecía perdido en el Mario Alberto Kempes, apareció la zurda que todos esperaban. Di María rompió la sequía con un doblete y rescató un punto que sabe a gloria para Central.
El empate no fue un premio menor: el Canalla lo perdía por dos goles y, sobre el final, encontró la fórmula para no irse con las manos vacías. Pero más allá del resultado, en Rosario se llevan una satisfacción extra: el reencuentro de Ángel Di María con su mejor versión, esa que el hincha y Jorge Almirón extrañaban hace tiempo.
El propio Fideo necesitaba volver a sentirse importante, trascendente en un equipo que cuando él se ilumina, fluye con otra naturalidad. Y esta vez, la luz no se apagó.
De intermitente a figura
Di María arrancó el partido con altibajos, como casi todo Central. Pero a diferencia de encuentros anteriores, su participación fue constante. En un primer tiempo donde el equipo no generaba demasiado, el poco peligro que llegó al arco de Unsain llevó su firma: un pase en cortada para Copetti, un sablazo desde afuera tras un lateral rápido, y otra asistencia al chaqueño en el corazón del área. Todo eso en medio de la reprobación absoluta de los hinchas de la T.
Cuando el partido se ponía cuesta arriba, la figura del 11 canalla empezó a agigantarse. Nadie le iba a sacar la pelota tras la sanción del penal vía VAR. Esta vez no hubo toque suave ni esperar el movimiento del arquero: fue un remate fuerte, seco, al estilo Di María.
Ese grito cortó una sequía que arrastraba desde el triunfo 4 a 0 ante Universidad Central de Venezuela, por la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El arma más peligrosa
Pero no se conformó. Volcado sobre la derecha, tomó la lanza y se transformó en el jugador más peligroso del equipo. Diagonales al centro, asociaciones con sus compañeros, confianza en cada toque. Y con esa confianza, llegó al corazón del área para anticipar el centro de Ibarra y definir con su zurda mágica, sellando el empate.
De no haber sido por la gran actuación de Unsain, Di María podría haber tenido una noche todavía más brillante. Pero lo hecho fue suficiente: su primer doblete en los 83 partidos que jugó con la camiseta canalla en sus dos etapas, y todos sus 22 goles con esa zurda determinante en el Kempes.
Di María necesita que Central funcione bien, pero Central necesita de este Di María participativo, desequilibrante y vivaz. Sin dudas, la actuación del capitán fue de lo mejor del Canalla en Córdoba.