El capo narco que opera tras las rejas: Menocchio y su banda, instalados en Chubut
¿Un preso con dos perpetuas todavía maneja una banda narco? Las escuchas que comprometen a Menocchio y la instalación de su organización en Chubut, en la mira de la justicia.
El ministro de Seguridad del Chubut, Héctor Iturrioz, destapó la olla: el temido “hombre de las mil caras”, Menocchio, seguía moviendo los hilos de su organización delictiva desde la cárcel. Su banda, lejos de desarmarse, se había radicado en plena Patagonia.
Iturrioz no escatimó en detalles a la hora de describir al detenido. Lo vinculó directamente con homicidios que sacudieron el norte argentino y también Paraguay. Un prontuario que hiela la sangre.
¿Qué revelaron las escuchas?
Las intervenciones telefónicas fueron la clave para develar que el poder de Menocchio no conocía rejas. En una de las grabaciones, el propio acusado soltó una frase que estremece: “Yo ya tengo dos perpetuas; ¿qué más me va a hacer?”. Una confesión que pinta de cuerpo entero a un hombre que se siente intocable.
El funcionario provincial repasó los antecedentes del sujeto, que se movía con varias identidades, de ahí el apodo de “mil caras”. Su historial incluye crímenes violentos que lo posicionan como uno de los delincuentes más peligrosos de la región.
La banda se mudó a Chubut
Lo más llamativo de la investigación es que su organización no se desintegró con su captura. Por el contrario, eligieron tierras chubutenses para seguir operando. La radicación de la banda en la provincia encendió todas las alarmas de las autoridades locales.
Iturrioz dejó entrever que la lucha contra este tipo de estructuras es una prioridad. La conexión entre el crimen organizado del norte y la Patagonia es un dato que preocupa y que ahora está bajo la lupa.
El caso, que mezcla crimen, poder y una red que atraviesa fronteras, promete dar más de qué hablar. Mientras tanto, Menocchio sigue manejando los hilos desde su celda, desafiando al sistema con la frialdad de quien ya no tiene nada que perder.