El cara a cara entre Rucci y Tosco que reabre el teatro en Córdoba

Dos sillones, ceniceros que nunca se apagaban y dos líderes sindicales cara a cara en 1973: la obra que reconstruye ese debate histórico llega a Córdoba con una función única.

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El cara a cara entre Rucci y Tosco que reabre el teatro en Córdoba
El cara a cara entre Rucci y Tosco que reabre el teatro en Córdoba

Una obra recrea el histórico debate televisivo de 1973 entre Agustín Tosco y José Ignacio Rucci, con funciones en el Teatro La Llave. La propuesta, dirigida por Manuel González Gil, revive el cruce que marcó un antes y un después en la política argentina y lo trae al presente.

En febrero de 1973, a semanas de las elecciones que pusieron fin a la dictadura autodenominada "Revolución Argentina", Canal 11 emitió en el programa Las Dos Campanas un enfrentamiento sin precedentes: Agustín Tosco y José Ignacio Rucci, cara a cara. Por un lado, el sindicalismo de liberación, de base y clasista que representaba Tosco, referente de Luz y Fuerza de Córdoba y figura del Cordobazo. Por el otro, la ortodoxia peronista de la CGT y el Pacto Social, encarnada por Rucci. El debate fue vehemente pero mantuvo una altura ideológica que hoy, a más de 50 años, sigue llamando la atención.

Ese episodio es el corazón de "El Debate", una obra teatral definida como "documento reflexivo" que reconstruye la atmósfera del set televisivo de la época: sillones, ceniceros repletos y la conducción de Jorge Conti y Gerardo Sofovich. Más allá del registro histórico, la pieza propone un cruce entre aquel pasado y las tensiones sociopolíticas actuales, rescatando la vigencia de aquellos planteos y la dignidad con la que se confrontaban las ideas.

Funciones y entradas

La obra se presenta en el Teatro La Llave, en Av. Gauss 5730, Córdoba, el domingo 18 de octubre a las 20.30. Las entradas generales cuestan $40.000 y se consiguen en www.teatrolallave.com, o a $36.000 abonando en efectivo en boletería.

La dramaturgia y dirección están a cargo de Manuel González Gil. El elenco lo integran Gabriel Rovito (Agustín Tosco), Quique Dumont (José Ignacio Rucci), Miguel Core (Jorge Conti) y Sebastián Dartayete (Gerardo Sofovich), junto a los camarógrafos y relatores Joselo Bella y Francisco González Gil.

El desafío de encarnar a los protagonistas

En diálogo con Cba24N, los actores compartieron cómo construyeron a estas figuras emblemáticas sin caer en la imitación ni la caricatura. Gabriel Rovito contó que González Gil les pidió expresamente "que no fuera una caricatura ni una imitación exacta, sino que tuviera el alma y el espíritu de estos personajes". Para lograrlo, hubo un largo proceso de comprensión interna y un trabajo sobre el cuerpo, la voz y los modismos de la época.

"Tosco es un personaje contemporáneo y muy presente en la memoria colectiva, lo cual hace que el desafío sea mayor, porque la gente va esperando verlo a él. Buscamos que, por un instante, el espectador sienta esa ilusión y se conecte con lo que dice, cómo lo dice, su honestidad y su dignidad", expresó Rovito.

Quique Dumont, en tanto, optó por mirar archivos de imagen y audio de la época para empaparse de los sonidos y las formas de los años 70. "Pero traté de encararlo comprendiendo su pensamiento, su lucha y sus pasiones, aportándole además mis propios matices para darle vida al personaje", detalló.

Miguel Core tiene una particularidad: es amigo de Jorge Conti, la única persona viva de los protagonistas históricos de aquella jornada. "Manuel me impuso este desafío y puse toda mi voluntad y sensibilidad para retratar el rol que cumplió en ese debate. Más allá de las posiciones políticas de cada espectador, es emocionante ver cómo en cada función prevalece la caballerosidad con la que estos líderes confrontaban: no había agresividad vacía, sino un tono elevado para defender convicciones e ideas buscando, desde veredas opuestas, el bien común", afirmó.

Sebastián Dartayete asumió el rol de Gerardo Sofovich en una etapa previa a la que el público más recuerda. "Es una responsabilidad muy grande", admitió, y destacó que lo más interesante fue descubrir cómo, junto con Conti, manejaron la tensión de estar al frente de un programa con dos figuras gigantes en un clima social híper convulsionado. "Sofovich sabía que estaba ante la oportunidad de producir un hecho histórico en términos culturales y políticos, y lo atravesó con una enorme intuición periodística", agregó.

Joselo Bella y Francisco González Gil, en los roles de camarógrafos y relatores, señalaron: "Nuestro rol nos permite poner en contexto aquella historia de 1973. Es un orgullo inmenso habitar esa época en el escenario y transmitir esos discursos. Decir hoy frases de aquellos años sobre los derechos de los trabajadores o la función social del capital nos hace sentir que estamos haciendo algo profundamente necesario".

Lo que el público se lleva

Consultado sobre el clima que se vive sobre el escenario, Rovito aseguró: "En el escenario la pasamos muy bien. Hay una gran técnica, nos conocemos desde hace muchos años y jugamos el mismo juego con la misma camiseta. Vamos juntos a todos los lugares dramáticos a los que hay que ir en la obra, sostenidos por una confianza mutua enorme entre todo el equipo".

Sobre lo que redescubrió de su personaje, Rovito profundizó en detalles de la vida de Tosco que no conocía tan a fondo. "Me impactó profundamente su capacidad de empatía, su dignidad de lucha y su condición de líder profundamente democrático, que no se ponía en un lugar de infalibilidad sino al frente de lo que las bases decidían", relató.

Las reacciones del público varían según el sector. Dumont observó que en los ámbitos politizados o sindicales se vive con algarabía y emoción, porque la gente siente que, increíblemente, después de 50 años se sigue luchando por los mismos derechos de los trabajadores. En cambio, el público no tan politizado se va con ganas de investigar y profundizar sobre aquella etapa histórica.

Dartayete sumó: "El público agradece profundamente volver a presenciar un debate puramente ideológico, planteado con altura, elegancia y respeto, algo que lamentablemente se ha perdido en la política actual". Esa respuesta constante fue el motor para que el elenco conformara la compañía Memoria Abierta, con la que buscan seguir produciendo espectáculos atravesados por la historia social y política del país.

Finalmente, sobre lo que lo sigue desafiando en cada función, Rovito fue contundente: "Me sigue desafiando la necesidad de ser fiel a Agustín Tosco y conectar con lo más profundo de su ser. Cada vez que voy a empezar una función siento un compromiso sagrado que va más allá del escenario: Tosco sigue vivo a través de su palabra, de su coherencia, de sus acciones y de esta obra. Todavía hoy tiene muchísimo para decirnos y enseñarnos".

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