El carguero que desafía la nieve: la tradición de una pareja de crianceros para alimentar a sus animales

¿Qué lleva a una pareja de adultos mayores a desafiar la nieve a caballo? La historia de Juan Luis y Ernestina, crianceros de Paso Cerrado, que mantienen viva la tradición del carguero para alimentar a sus animales.

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El carguero que desafía la nieve: la tradición de una pareja de crianceros para alimentar a sus animales
El carguero que desafía la nieve: la tradición de una pareja de crianceros para alimentar a sus animales

Mientras las camionetas y camiones quedan varados por la nieve en el norte neuquino, una pareja de crianceros recorre 10 kilómetros a caballo con fardos de pasto al lomo para dar de comer a sus animales. Una postal que emociona y enorgullece a su comunidad.

Juan Luis Castillo, de 73 años, y Ernestina Huayquillan, de 63, viven en el paraje Paso Cerrado, a unos 30 kilómetros de El Huecú. El camino vecinal que une Colipilli con su puesto está intransitable por la acumulación de nieve y barro, pero el hambre de los animales no espera.

Por eso, haciendo lo que sus abuelos les enseñaron, cargaron tres fardos de pasto sobre un caballo "carguero" y emprendieron la travesía. En las imágenes se los ve avanzando entre la nieve: él con su poncho y gorro, tirando del animal; ella ayudando con la carga. Un perro los acompaña.

La escena, cruda pero llena de orgullo, no es un reclamo ni una queja. Es la muestra de una tradición ancestral que se mantiene viva.

"No es abandono, es cultura"

Belisario Castillo, hijo de la pareja y lonco de la comunidad Huayquillan, aclaró el sentido de esa postal invernal.

"Esa foto no es para reclamar ni para mostrar abandono. Es algo cultural, tradicional. El carguero siempre se usó. En los arreos, para la leña, para la mercadería. Hoy muchos esperan el vehículo, pero si tenés un carguero es buen momento para usarlo. Ellos buscan la forma de vivir", explicó en diálogo con LM Neuquén.

Además, contó que no es la primera vez que recurren a este método. Cuando el camino se corta, van a buscar carne, mercadería o forraje a caballo. "Vinieron de Paso Cerrado a Colipilli a buscar pasto y lo llevaron en carga porque era la única forma de llevarlo sin hacerse ningún problema", relató.

El camino vecinal solo es transitable en verano y primavera. Durante el invierno, las nevadas lo cortan por completo, y la única opción es a caballo. Son 10 kilómetros de ida y 10 de vuelta.

Más de 40 años de campo y orgullo mapuche

Juan Luis y Ernestina son productores de toda la vida. "Cuando nosotros nacimos, hace más de cuarenta años, ellos ya vivían de los animales", recordó Belisario.

Ernestina es quesera. De diciembre a abril elabora queso de chiva y de vaca que luego vende en Copahue y Caviahue, donde tiene clientela fija. Juan Luis se dedica a la cría de chivas, ovejas, vacas y caballos. Con eso se sustentan.

La comunidad Huayquillan está ubicada a 60 km al sur de Chos Malal, a la que se accede por ruta provincial 4 y nacional 40. Son aproximadamente 600 habitantes, en su mayoría crianceros, aunque también hay artesanos en telar. En verano suben a la veranada en Cajón de los Barros, La Lechera y Buta Mallín, cerca del límite con Chile, en la zona de Copahue.

A pesar de la vida dura, la tecnología también llegó. "Gracias a Dios tienen su antena Starlink a batería. La prenden cuando la necesitan en Paso Cerrado y se comunican con la familia. Van avanzando, pero sin dejar de lado la parte cultural, la costumbre", admitió su hijo.

"Estoy orgulloso de mis viejos"

Para Belisario, ver a sus padres en esa situación no le genera tristeza, sino orgullo.

"Estoy muy orgulloso de ser parte de esta familia. De mi padre y mi madre que son tan humildes, tan sencillos, trabajadores. Sin andar pidiendo nada, ellos hacen todas las cosas con la venta de sus animales y de sus quesos. Y siempre tratan de dar una mano al que no tiene", destacó con satisfacción.

Y cerró con un pedido: "Tienen la cultura, la identidad, la lengua mapuche en el corazón. Y no la pierden. Pido a las familias que sigamos manteniendo esa cultura, esa tradición, esa costumbre. Porque es lo que nos identifica como pueblo mapuche y también como personas".

En tiempos donde todo se resuelve con un clic, Juan Luis y Ernestina siguen resolviendo con un caballo, un poncho y la fuerza de la costumbre. 10 kilómetros de nieve para que ningún animal se quede sin comer.

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