El Cascanueces vuelve al Argentino: humor, mapping y un narrador para conquistar a chicos y grandes
¿Listos para una versión de El Cascanueces como nunca viste? Humor, mapping y un narrador en escena: los detalles que nadie contó.
Con una puesta que mezcla ballet clásico, humor, narración en escena y tecnología de mapping, el Teatro Argentino estrena mañana una versión renovada de El Cascanueces. El espectáculo promete ser la puerta de entrada perfecta al mundo de la danza, tanto para los conocedores como para quienes nunca pisaron un teatro.
La obra, con música de Piotr Ilich Tchaikovsky y coreografía de Emanuel Abruzzo, se estrena mañana a las 16 en la Sala Alberto Ginastera. Las funciones continuarán el 28, 29, 30 y 31 de julio y el 1° de agosto, siempre a la misma hora. Participan cuarenta integrantes del Ballet Estable, acompañados en vivo por la Orquesta Estable y el Coro de Niñxs.
Un narrador para entender la magia
Abruzzo explicó que esta versión incorpora un recurso poco habitual: un narrador en escena que guía la historia. “Si bien los bailarines no hablan, esta versión suma un personaje que irá narrando el cuento para permitir comprender mejor la obra”, señaló. La idea nació en Ciudad Cultural Konex y fue evolucionando con la respuesta del público. “Todo tiene su proceso de prueba, error y corrección”, agregó.
El coreógrafo busca ofrecer “un primer acercamiento al espectáculo de danza donde el virtuosismo se encuentra con la narrativa de una historia mágica”, especialmente pensado para las infancias y para quienes nunca asistieron a una función de ballet.
Tecnología que transforma el escenario
La puesta incluye un importante despliegue tecnológico: mapping y proyecciones que ambientan cada escena y aportan una estética dinámica. “La escenografía cobra vida y movimiento”, destacó Abruzzo, quien además adelantó que el espectáculo no se limita al ballet clásico: “sumé algunas otras disciplinas dentro de la danza que pueden causar impacto en el público”.
El humor es otro pilar de esta versión. “El humor es parte de mi esencia y se transfiere a cada creación mía”, sostuvo el coreógrafo. Aunque apunta a los más chicos, también busca entretener a los adultos: “Hay momentos que darán una carcajada a los adultos, para que todos disfruten en la sala”.
Un trabajo en equipo
Abruzzo destacó el aporte de los talleres escenotécnicos del Argentino, responsables del vestuario “maravillosamente colorido”. También elogió la música de Tchaikovsky: “tiene la mezcla justa entre lo clásico y lo mágico”. El relato escrito por Alejandra Baldoni y el despliegue visual convierten la función “casi en una experiencia cinematográfica, pero con actores y bailarines en vivo”.
“Nadie navega un barco solo, y menos uno para tantos pasajeros”, resumió el coreógrafo, en referencia al trabajo conjunto del Ballet Estable, la Orquesta, el Coro, asistentes y equipos técnicos.