El casco que usás para andar en bici no te salva en una moto: la advertencia de un instructor
Un instructor nacional de conducción segura explicó a Elonce cómo se capacita a policías, inspectores y vecinos en Entre Ríos. En el medio, una advertencia que muchos ignoran al comprar un casco y una pena del Código Penal que pocos tienen en el radar.
El oficial inspector Guillermo Beltrán, instructor nacional de conducción segura de motovehículos, puso el foco en un error que se repite en las calles: usar cualquier casco. "No se puede utilizar cualquier casco. Hay cascos que son específicos para andar en moto. Algunos se usan solamente para evitar una infracción, pero no están autorizados para circular en un motovehículo", explicó a Elonce.
La advertencia surge en el marco de las clínicas de conducción segura que dicta la División Educación Vial de la Policía de Entre Ríos, y llega en un contexto donde los encuentros conocidos como "domingrau" —convocatorias de jóvenes motociclistas por redes sociales para hacer acrobacias en la vía pública— volvieron a encender las alarmas.
Qué exige la ley y qué se ve en la calle
La normativa nacional establece que tanto el conductor como su acompañante deben usar cascos normalizados y homologados. Beltrán estimó que en Paraná más del 90% de los motociclistas usa casco, algo que atribuyó a los controles. El panorama cambia en localidades pequeñas: "Estamos acostumbrados a ver a los motociclistas con casco, pero cuando recorremos algunos pueblos encontramos esa problemática", señaló.
El instructor remarcó que el casco debe estar correctamente colocado y sujetado. Circular sin ese elemento reglamentario constituye una falta grave, y recomendó verificar antes de comprar que el producto cuente con la homologación correspondiente para motos.
Las maniobras que ponen en riesgo a todos
Beltrán explicó que la moto se convirtió en uno de los principales medios de traslado por su costo y rapidez, pero recordó que el conductor carece de la protección estructural de un auto, una camioneta o un camión. Entre las conductas riesgosas mencionó los adelantamientos entre vehículos detenidos, los sobrepasos cerca de semáforos, la circulación a velocidades inadecuadas y el incumplimiento de las prioridades de paso.
"El motociclista tiene que esperar su lugar como cualquier otro vehículo. Adelantarse para llegar primero al semáforo o circular por espacios que no corresponden lo pone en riesgo", afirmó.
Picadas: de la multa al Código Penal
El instructor advirtió que las consecuencias de las picadas ilegales pueden exceder una infracción de tránsito. El artículo 193 bis del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de prisión e inhabilitación para conducir para quien genere peligro para otras personas mediante una prueba de velocidad o destreza no autorizada.
"No solamente puede quedar una infracción en la información personal. También puede haber una causa por un delito contemplado en el Código Penal si se realizan maniobras peligrosas y se pone en riesgo a terceros", sostuvo.
Sobre los encuentros de "domingrau", reconoció que el diálogo con los grupos que los organizan resulta complejo.
Las clínicas y la educación vial
Las capacitaciones comenzaron como formación interna para policías y luego se extendieron a jefaturas departamentales, inspectores municipales y conductores particulares. Se dictan los lunes por la mañana en Oro Verde: primero una charla sobre legislación, características de las motos y riesgos, y después práctica en una cuadra cerrada al tránsito con autorización municipal.
"Enseñamos maniobras, frenado, circulación y cuestiones técnicas de la moto. También hablamos de los riesgos que tiene este vehículo dentro de una ciudad y al momento de viajar por una ruta", indicó.
La División Educación Vial también lleva talleres a escuelas urbanas y rurales de Entre Ríos, orientados a estudiantes de 15 años en adelante, próximos a tramitar su primera licencia. Los encuentros duran unos 120 minutos e incluyen normas de tránsito, documentación, responsabilidades del conductor, alcoholemia y características de los vehículos.
"Tratamos de dejarlos preparados para el momento de sacar una licencia. Les acercamos la información y después son ellos quienes deben decidir cómo van a actuar y asumir esa responsabilidad", dijo Beltrán.
Durante los talleres se usan situaciones reales para mostrar las consecuencias de conducir sin licencia, protagonizar un siniestro o manejar después de beber. "La Ley Nacional de Tránsito está para cuidar a la persona. Intentamos llegar a los jóvenes con ejemplos reales", manifestó.
El instructor cerró con un mensaje para las familias: "La escuela vial empieza en nuestra casa. La responsabilidad también es de la familia cuando se le otorga un vehículo a un menor para que vaya a la escuela o al club".