El caso del adolescente que pasaba 16 horas pegado a las pantallas y encendió las alarmas de un neurólogo salteño
Un adolescente de 15 años pasaba 16 horas diarias frente a pantallas. ¿Qué le dijo el neurólogo a su familia? Los detalles de un caso que preocupa a los especialistas.
Un adolescente de 15 años que pasaba 16 horas diarias frente a pantallas encendió todas las alarmas en el consultorio del neurólogo salteño Andrés Segura. El caso, que salió a la luz en una entrevista con Que Pasa Salta, expone una realidad cada vez más común entre los jóvenes.
El especialista, que dialogó con el programa Somos la Mañana, advirtió sobre los riesgos de una exposición desmedida a celulares, videojuegos y redes sociales en plena etapa de desarrollo cerebral.
El "director de orquesta" del cerebro en riesgo
Segura puso el foco en la corteza prefrontal, esa región del cerebro que actúa como un director de orquesta y que sigue madurando hasta la adultez joven. Es la encargada de funciones clave como planificar, controlar impulsos, tomar decisiones y sostener objetivos.
"Hay estudios que demuestran que hay cambios en la corteza prefrontal", señaló el médico, y remarcó que una exposición desmedida a estímulos digitales puede interferir en esos procesos durante la niñez y la adolescencia.
Pero no se trata solo de cuánto tiempo se pasa frente a una pantalla, sino también de la velocidad y el tipo de estímulos que se reciben constantemente.
¿Por qué cuesta tanto soltar el celular?
El neurólogo explicó que el cerebro tiene un sistema de recompensa que se activa con la dopamina. Comer algo rico, recibir una notificación, ganar en un videojuego o encontrar un video atractivo generan respuestas en ese circuito.
Las aplicaciones modernas explotan esa búsqueda constante de novedades. El usuario desliza la pantalla sin saber qué vendrá después, un mecanismo similar al de los juegos de azar, donde la expectativa por la próxima recompensa mantiene la conducta.
Segura comparó el scroll infinito de plataformas como TikTok con esos mecanismos, aunque aclaró que las comparaciones directas entre videojuegos, comida y drogas deben tomarse con cautela: una conducta problemática con pantallas no es lo mismo que una adicción a sustancias.
16 horas de pantalla: el dato que sorprende
Uno de los datos más impactantes de la entrevista fue la cantidad de horas que algunos pacientes pasan frente a las pantallas. Segura afirmó haber recibido adolescentes de 15 años con consumos de hasta 16 horas diarias.
Eso significa que prácticamente toda la jornada queda atravesada por celulares, computadoras, televisión o tablets. Las recomendaciones pediátricas, en cambio, buscan limitar el tiempo recreativo y evitar que desplace el sueño, la actividad física, el estudio y los vínculos personales.
El problema también se extiende a la noche: la exposición a la luz y al contenido estimulante antes de dormir puede dificultar el descanso.
Cuando quitarles el celular cambia su conducta
Otra señal de alerta aparece cuando limitar el dispositivo provoca irritabilidad intensa, pérdida de control o conflictos permanentes, especialmente si el uso ya desplazó actividades fundamentales.
Segura señaló que hay casos en los que los problemas conductuales asociados al uso problemático de pantallas terminan en el consultorio y requieren un abordaje profesional. El diagnóstico y cualquier eventual tratamiento farmacológico deben quedar siempre en manos de especialistas.
El deporte, el contacto personal, las actividades fuera de las pantallas y, fundamentalmente, los límites establecidos por los adultos aparecen como herramientas centrales para enfrentar este desafío.