Miles de vecinos, artistas e instituciones metieron mano en el metal antes de que la pieza llegue a manos del Pontífice. El detalle que hace único al regalo cordobés.
Pablo Falabella, orfebre y docente de la Escuela Pública de Orfebrería de Catamarca, es el autor del cáliz que la ciudad de Córdoba le entregará al papa León XIV durante su visita al país. La pieza fue diseñada y trabajada de punta a punta por el artesano, aunque con una particularidad que la vuelve única: miles de personas metieron mano en su ornamentación.
La iniciativa nació en el municipio cordobés. El intendente Daniel Passerini quería que el regalo al Pontífice no fuera solo una obra artesanal, sino también un gesto colectivo. Con esa idea en la cabeza, convocaron a Falabella, reconocido en el ambiente de la orfebrería y con años de docencia en Catamarca.
El propio artesano repasó el origen del proyecto en diálogo con el programa Catamarca a Diario, de INFORAMA Radio, que conducen Mario Laplaca e Ileana López González. La entrega está prevista para noviembre, cuando León XIV visite Córdoba.
Un pedido con una condición especial
Falabella recordó cómo fue el encargo: “El pedido de él era justamente que quería regalar un cáliz, pero que tuviera la particularidad de que pudiera trabajar la gente en ese cáliz”.
A partir de esa premisa, el orfebre pensó un diseño de grandes dimensiones para que hubiera lugar material para que muchas manos intervinieran. La apuesta funcionó: según estimó, ya son miles los vecinos, artistas e integrantes de instituciones que participaron del trabajo sobre el metal.
“Es un cáliz bastante grande, pero fue bastante acertada la idea, porque la intención era que tuviera lugar para que mucha gente pudiera participar”, explicó. Y agregó: “La gente se ha emocionado muchísimo, le ha gustado mucho la idea”.
Cómo es la pieza que recibirá León XIV
El cáliz responde a un estilo renacentista moderno. Mide 37 centímetros de altura y pesa alrededor de 1,3 kilogramos. Fue confeccionado íntegramente a mano y demandó unas 200 horas de trabajo.
Está hecho en bronce y se divide en dos partes principales: la base y la sobrecopa, ambas trabajadas con técnicas de cincelado. Sobre esas dos superficies se desarrolla la intervención colectiva que le da su sello al proyecto.
Terminada esa etapa, la pieza recibirá un baño electrolítico de plata. Falabella detalló que el procedimiento es necesario para proteger el bronce, un metal compuesto sobre todo por cobre que tiende a oxidarse y a cambiar de aspecto con el paso del tiempo.
El regalo se completa con una patena de latón bañada en plata, que llevará el escudo papal con un baño de oro. El cierre del proceso incluye limpiar las piezas, aplicar los tratamientos correspondientes y volver a ensamblarlas antes de la entrega. En la entrevista, el orfebre admitió que los trabajos avanzaban contra reloj para llegar en fecha a la visita del Papa.
El antecedente con Francisco y una llamada que casi no atiende
La convocatoria a Falabella no surgió de la nada. En 2022 realizó la Cruz del Buen Pastor, una obra destinada al papa Francisco en la que participaron varios artesanos.
Después de recibir el trabajo, según contó, Francisco lo llamó por teléfono para agradecerle. La comunicación quedó guardada en un mensaje de voz que el orfebre todavía conserva.
“Yo no lo atendí porque el número que salía era raro, salía como 333333, una cosa así”, relató. Por suerte para él, el Papa dejó el mensaje: “Si no, no me iba a creer nadie que me había llamado Francisco”.
Falabella consideró que aquella experiencia pudo haber pesado a la hora de elegirlo para el nuevo cáliz. También sumó otro factor: la admiración que el intendente Passerini sentía por Francisco, algo que pudo haber influido en la decisión.

