El celular en la cárcel que destapó a cuatro hermanas y una red de narcomenudeo
Una extracción forense a un celular en la cárcel de Ezeiza encendió la mecha: cuatro hermanas quedaron en la mira y una de ellas, señalada como jefa de la banda. Los 29 allanamientos y lo que encontraron adentro.
La Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) Región NEA y la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario imputaron a siete personas por integrar una red de distribución y venta de estupefacientes que operaba en el sur de Santa Fe y tenía conexiones en Junín, provincia de Buenos Aires. Entre los acusados hay cuatro hermanas, y una de ellas está señalada como una de las líderes de la estructura, que recibía órdenes desde una cárcel.
La audiencia se realizó el 11 de septiembre ante el juez de Garantías Eduardo Rodrígues Da Cruz. Allí los fiscales federales coadyuvantes Franco Benetti, del Área Investigación y Litigio Casos Complejos, y Gonzalo Ruggeri, de la delegación NEA de la PROCUNAR a cargo de Matías Scilabra, atribuyeron a las cuatro mujeres y a tres hombres (dos de ellos también hermanos) haber formado parte de una organización dedicada al tráfico de drogas que funcionó al menos desde el 3 de mayo de 2024.
Los detenidos y los allanamientos
Las hermanas identificadas como E.T.M., N.I.M., L.P.M. y E.V.M., junto con E.M.L., L.O.J.L. y M.C.A.S., fueron detenidas el 9 de septiembre en el marco de 29 allanamientos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Los procedimientos se hicieron en Rosario, Funes, Roldán, Ybarlucea, Granadero Baigorria, Villa Gobernador Gálvez, Pueblo Esther y Carcarañá, además de operativos en Junín (Buenos Aires) y en Aguas Blancas (Salta).
En los operativos se secuestraron 38.700 dólares, cheques diferidos por tres millones de pesos, cinco escopetas, 420 cartuchos de distintos calibres, seis autos, cuatro camionetas, 42 celulares y más de un kilo de marihuana, entre otros elementos de interés para la causa.
Tras escuchar a los fiscales, el juez dictó prisión preventiva por seis meses para cinco de los imputados y dejó en libertad a los otros dos al considerar que tenían un rol menor dentro de la organización.
Cómo arrancó la investigación
El fiscal Benetti contó que todo empezó con una extracción forense a un celular que el Servicio Penitenciario Federal secuestró el 8 de mayo de 2024 en el Complejo Penitenciario de Ezeiza a un hombre condenado por narcotráfico. En ese teléfono aparecieron conversaciones entre el detenido y E.T.M. en las que se hablaba de paquetes de estupefacientes.
A partir de ahí se hicieron otras interceptaciones que mostraron cómo la mujer manejaba el "negocio". Según se expuso en la audiencia, ambos coordinaban la logística de traslado y entrega de la droga, su comercialización en el sur de Santa Fe y conexiones en la frontera norte del país.
El fiscal puso el foco en los informes de la PSA que permitieron identificar a los integrantes de la banda, sus roles y los 29 inmuebles vinculados a la operatoria. "Para demostrar que no estamos ante hechos aislados ni ante meras relaciones familiares o sociales, la prueba objetiva recolectada en las tareas de campo y escuchas telefónicas por la PSA acredita la existencia de una red con división de trabajo, logística compartida y coordinación funcional", remarcó.
En ese sentido, señaló que las fotografías y las actas de seguimiento no mostraban "encuentros ocasionales", sino cómo compartían vehículos, trasladaban bultos, intercambiaban dinero y coordinaban "la logística que da soporte al tráfico ilícito".
Qué rol cumplía cada una de las hermanas
Al detallar los hechos, Benetti explicó que la estructura operó de manera coordinada en Rosario, Roldán, Funes, Carcarañá y Villa Gobernador Gálvez, y extendió su distribución mayorista a Junín y zonas de influencia.
A E.T.M. le atribuyó el rol de coordinadora principal: organizaba el abastecimiento con viajes periódicos al norte del país y a Bolivia, fijaba precios, distribuía al por mayor a otros revendedores, entregaba material y recaudaba el dinero producido.
A N.I.M. la acusó de colaborar con su hermana en la logística de abastecimiento en la zona de frontera, hacer viajes frecuentes a Salta (Aguas Blancas) para coordinar el ingreso de la droga al país y su envío a Rosario, administrar dinero y vender estupefacientes a revendedores y consumidores.
La tercera hermana, L.P.M., participaba de viajes a Salta y Bolivia para la provisión de mercadería y auxiliaba a E.T.M. en viajes a Córdoba, donde la organización tenía clientes. También vendía droga a consumidores e intermediarios.
A E.V.M. la fiscalía le achacó la distribución, la custodia en su domicilio y la venta de la mercadería, además de señalarla como la conductora habitual de los viajes de entrega y cobro a Junín. También habría instruido a otros sobre el fraccionamiento de la droga y controlaba que los integrantes no se quedaran con dinero de la organización.
A E.M.L. se le imputó el acopio de sustancias y la gestión de activos en su domicilio del microcentro de Rosario, usado como centro de reunión, punto de acopio y destino final del dinero que llegaba desde Junín. Además, se le atribuye haber movido dinero a través de cuentas virtuales para financiar la operatoria del grupo.
Fuente: Ministerio Público Fiscal de la Nación.