El centro de Rosario pierde brillo: los barrios se roban la escena comercial
¿Por qué los rosarinos ya no eligen el centro para comprar? La caída de las ventas, los altos costos y el auge de los comercios de cercanía están reconfigurando el mapa comercial de la ciudad. Conocé los detalles que nadie te contó.
Los comercios de cercanía ganan la partida mientras el microcentro ve cómo se multiplican los carteles de "alquila". Bajas ventas, costos insostenibles y nuevos hábitos de consumo empujan a los rosarinos a elegir los centros comerciales barriales, dejando al centro con locales vacíos y una rentabilidad en caída libre.
Durante el primer semestre del año, las ventas minoristas de pequeños y medianos comercios cayeron un 2,5% en la medición interanual de Came. En Rosario, el Observatorio Económico de Fecoi reportó una caída promedio del 9,6% en junio. A esto se suman alquileres, impuestos y servicios que en el centro son históricamente más elevados, potenciando la crisis.
¿Qué pasó con el paseo de compras?
Hace veinte años, ir al centro era un evento familiar. Las galerías rebosaban de clientes y las bolsas de compras eran la postal. Hoy, "desde la pandemia, la gente se acostumbró a los comercios de cercanía y a la venta electrónica", explica Ricardo Diab, presidente de Came. "El microcentro es hasta un polo de paseo, pero la caída del consumo y la baja rentabilidad hacen que los comerciantes busquen zonas más alejadas donde los costos son más accesibles", agrega.
Diab señala que el nivel de consumo "no justifica grandes traslados" y que "los barrios han crecido muchísimo con productos de alta calidad y financiamiento".
Barrios que seducen
Desde el inicio del siglo, los Centros Comerciales a Cielo Abierto se multiplicaron en zonas como Tiro Suizo, Echesortu, Fisherton y Empalme Graneros. Diego Casario, referente de Echesortu, recuerda que "históricamente cualquier comerciante quería abrir en el centro", pero hoy "la economía no acompaña" y los costos mensuales en los barrios son "infinitamente menores".
Lorena Maciá, del Paseo Tiro Suizo, destaca la comodidad: "No tenés que gastar en colectivo ni estacionamiento. Ni renegar con calles angostas". Para ella, "el centro se perdió como punto de reunión".
Fernanda Romero, de Empalme Graneros, resalta la fidelidad de los clientes y la accesibilidad para compradores de otras localidades. "En tiempos de bonanza, el cliente iba a comprar; ahora las grandes empresas tienen que salir a buscarlo a los barrios", afirma.
El centro se vacía
Alejandro Bassini, de Bassini Inmobiliarias, describe la realidad: "Hay una cuestión recesiva. Los números no están siendo buenos". Los alquileres parten de 500 mil pesos por un local chico y pueden llegar a 10 mil dólares. La alta demanda en los barrios se concentra en espacios de 40 a 50 metros cuadrados para minimarkets, porque "la gente compra más en el día a día".
El corredor inmobiliario debe "hacer un traje a medida" entre propietario y comerciante, porque un local desocupado "genera un impacto negativo a la zona, al propietario y al local".