El cerco que los dejó presos: vecinos de Alto Padilla explotaron contra el vallado del show de La Renga
El show de La Renga en la Ciudad Cultural tiene a los vecinos de Alto Padilla al borde del colapso: el vallado los encierra y sin pases de tránsito. ¿Qué pasará si hay una emergencia?
Las familias de la calle Curupaití y sus alrededores estallaron de bronca: el operativo montado para el recital de La Renga del sábado las dejó literalmente encerradas. Denuncian que el vallado se instaló de forma autoritaria e inconsulta, sin aviso previo y sin garantizarles el libre tránsito.
Las estructuras metálicas y los controles policiales ya restringen el acceso al vecindario, y los vecinos temen que cuando el evento comience, la situación se vuelva insostenible. Según relataron, no hubo ninguna consulta ciudadana ni se les informó cómo iban a poder entrar y salir de sus casas durante el espectáculo.
“Todo esto ha sido autoritario e inconsulto. Nos invade una sensación horrible porque cuando esto se cierre del todo vamos a estar literalmente encerrados. Nos exigen pedir autorización o presentar documentos para entrar o salir de nuestras propias casas”, sentenció Eduardo, uno de los damnificados.
¿Qué reclaman los frentistas?
El principal reclamo es la falta de obleas de tránsito para identificar a los residentes, algo que en otras convocatorias masivas en la Ciudad Cultural, como la Fiesta Nacional de los Estudiantes o el Festival de los Hornitos, se entregaba con anticipación. En esta ocasión, no recibieron nada.
Por eso, los vecinos tienen que hacer las mismas filas que el público general para llegar a sus domicilios, con demoras que pueden llegar a la hora. Y lo que más los preocupa: el riesgo que implica el vallado ante una emergencia médica. Si una ambulancia necesita ingresar, o si una persona con movilidad reducida, un adulto mayor o una embarazada requiere asistencia, el cerco podría convertirse en una trampa mortal.
La elección del predio, bajo la lupa
Los frentistas fueron claros: no están en contra del recital ni de los seguidores de La Renga. Lo que sí cuestionan es que se haya elegido un lugar en plena zona residencial para un evento privado que espera reunir a entre 30.000 y 35.000 personas.
En otras provincias, shows de esta magnitud se realizan en estadios cerrados o recintos deportivos, como el Estadio 23 de Agosto o estadios municipales, justamente para no afectar a los vecinos. Acá, la decisión recayó sobre la Ciudad Cultural, y los residentes pagan las consecuencias.