El cerro que cambió Bariloche: la historia detrás de sus 90 años
Si alguna vez esquivaste la nieve en Catedral, esta historia es tuya: cómo una montaña se volvió el centro de esquí que hoy conocés.
El Cerro Catedral cumple 90 años y una nueva publicación digital recorre su historia con una mirada puesta en quienes la construyeron día a día. Se trata de un libro de Toncek Arko, periodista, escritor, historiador y montañista, que durante años reunió fotos, documentos y testimonios sobre el principal centro de esquí de Bariloche.
En diálogo con Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7, Arko contó que el trabajo reconstruye la evolución del cerro desde la óptica de los trabajadores y de la infraestructura que se fue desarrollando en la montaña.
El libro había sido escrito tiempo atrás y se esperaba que saliera en papel entre 2023 y 2024, pero esa edición no se concretó. Ahora, en el año del aniversario, el autor decidió publicarlo de forma digital. La fecha elegida fue el 5 de agosto, Día del Montañés.
El origen: la elección de Hans Nöbl
La historia arranca en 1936, cuando Parques Nacionales convocó al austríaco Hans Nöbl para estudiar la zona y elegir el lugar ideal para un centro de esquí. Nöbl evaluó varias alternativas, entre ellas el Cerro Otto, donde Otto Meiling ya hacía actividades invernales, y los cerros Ventana, Carbón, López y Dormilón.
Finalmente se inclinó por Catedral. “Con muy buen criterio eligió el Cerro Catedral por la topografía de la montaña”, recordó Arko, quien destacó que esa decisión marcó el rumbo turístico y deportivo de Bariloche. “Hay instructores que conocen centros de todo el mundo y dicen que Catedral es muy buena para aprender y para competencias”, agregó.
Desde 1937, Parques Nacionales empezó a desarrollar el centro de esquí, aunque los primeros años poco tenían que ver con el paisaje actual: caminos de tierra, pocos visitantes y una Villa Catedral que casi no existía. Arko recordó que en esa época se podían conseguir terrenos gratis en la villa. “Parques te lo daba sin costo y podías construir algo. Hoy imaginemos lo que valen”, señaló.
El camino original partía de Puerto Moreno, pasaba cerca del arroyo La Cascada y subía hacia la montaña. Durante años fue la única vía de acceso. “Toda la gente subía y bajaba por ese camino. Imaginen los embotellamientos cuando había nieve”, contó.
El cablecarril y una guerra de por medio
Uno de los hitos fue la construcción del cablecarril, comprado en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto demoró su instalación y hasta un barco con componentes fue hundido en el Mediterráneo. Tras la guerra, se reconstruyó lo que faltaba y recién en 1950 se inauguró el medio de elevación.
“Era uno de los mejores del mundo. No había muchos lugares que tuvieran un cablecarril como el del Cerro Catedral”, destacó Arko, quien remarcó que gran parte de esas primeras inversiones las hizo el Estado nacional a través de Parques Nacionales.
Con el correr de las décadas, el desarrollo continuó con distintas empresas y administraciones, pero Catedral mantuvo una particularidad: a diferencia de otros centros, nunca hubo una única empresa que manejara todo. “Todo va por separado. Siempre hubo distintos actores alrededor de la montaña”, explicó.
Una vida ligada al cerro
Arko empezó a esquiar de chico y lleva casi siete décadas recorriendo Catedral. “Conocí el ski lift, que era de los años 40, y el cablecarril. Era todo mucho más chico y subía poca gente. Era una época de pioneros”, recordó.
El libro también rescata cómo se conseguía el equipo en esos años: muchas cosas llegaban de Europa y otras se fabricaban en Bariloche. Otto Meiling fue uno de los pioneros en fabricar esquíes, y más tarde aparecieron los primeros alquileres, con nombres como Hans Nöbl, Heriberto Spiegel y Leopoldo Baratta. “Básicamente se esquiaba con lo que se podía”, sintetizó.
Una parte central del trabajo está dedicada a los trabajadores de la montaña, como Roberto “el Negro” Asenjo, que empezó en los años 40 y colaboró en la instalación del cablecarril, o Gerardo Forigiarini, que estuvo cuatro décadas vinculado a ese medio. Muchas de esas entrevistas fueron hechas durante la carrera periodística de Arko y hoy tienen un valor documental enorme. “Hay entrevistas con personas que ya no están, pero como forman parte de la historia, están en el libro”, señaló.
El enfoque no fue casual: le pidieron especialmente que hablara con trabajadores y no con empresarios. “Por eso en el libro casi ninguna entrevista es con empresarios”, contó. Así, la publicación construye una historia de Catedral desde abajo, con operarios, instructores y pioneros.
Arko tardó menos de dos años en ordenar el material, aunque la información venía de décadas de recopilación. “Siempre me gustaron el esquí y la historia. Fui juntando fotos y hablando con gente durante muchos años”, explicó.
El libro está disponible gratis en Internet y ya tuvo unas 3.000 visitas en el primer mes. Para el autor, el interés tiene que ver con que Catedral es parte central de la historia de Bariloche. “Catedral es parte de Bariloche y además tiene una historia muy interesante”, sostuvo. Nueve décadas después de las recorridas de Hans Nöbl por el Nahuel Huapi, la publicación recupera una historia de pioneros, grandes obras, conflictos y generaciones que encontraron en la montaña mucho más que un centro de esquí.