El cerro que los chosmalenses levantaron piedra por piedra y hoy mira la ciudad desde 1.102 metros

¿Sabías que la estatua de la Virgen llegó a Chos Malal en 1954 y un grupo de vecinos la subió a la cumbre en andas? Lo que hay que caminar para llegar hasta arriba y ver la ciudad desde 1.102 metros.

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El cerro que los chosmalenses levantaron piedra por piedra y hoy mira la ciudad desde 1.102 metros
El cerro que los chosmalenses levantaron piedra por piedra y hoy mira la ciudad desde 1.102 metros

En el norte neuquino hay una postal que se ve desde casi cualquier punto de Chos Malal: la figura de María Auxiliadora en lo alto del cerro que lleva su nombre. Pero llegar hasta ahí no es solo cuestión de fe. El ascenso demanda alrededor de una hora de caminata y el recorrido completo, con paradas, puede extenderse hasta las dos horas. Los más apurados eligen el camino vehicular que trepa hasta la cima, ubicada a unos 1.102 metros sobre el nivel del mar.

El premio está a la vista. A medida que se gana altura, la ciudad se despliega abajo con sus barrios, los cerros que la rodean y el valle. Y aparece uno de los paisajes más buscados por los visitantes: la unión de los ríos Neuquén y Curi Leuvú.

Una historia que arrancó con una leyenda escrita con piedras

Todo empezó en junio de 1954. Un grupo de personas vinculadas al oratorio de Chos Malal comenzó a subir al entonces llamado Cerro Martín. Desde ahí arriba se divisaba otro pequeño monumento religioso de la ciudad, la Mayólica de la Virgen del Agro.

Las primeras ascensiones quedaron registradas los días 6 y 13 de ese mes. En esas jornadas, los participantes escribieron con piedras el nombre “Domingo Savio”, una señal de la dimensión comunitaria que estaba tomando el lugar.

La movida no paró. El 1 de agosto se sumaron más familias para mejorar el camino de acceso y, días después, se encargó al Colegio Pío IV de Buenos Aires la estatua de la Virgen María Auxiliadora. La imagen llegó a Chos Malal el 2 de octubre de 1954 y fue recibida con autoridades, vecinos, jinetes y una carroza acondicionada con figuras de ángeles.

Al día siguiente, el 3 de octubre, la estatua fue llevada en andas hasta la cumbre. Desde entonces, el Cerro Martín pasó a llamarse Cerro de la Virgen María Auxiliadora. El monumento se transformó en símbolo religioso y en punto de referencia obligado del paisaje chosmalense.

Lo que cambió con el paso de las décadas

La obra original es de 1954 y fue mutando con los años. En los primeros tiempos, varias personas colaboraron en la construcción de un pedestal de unos diez metros de altura. Entre ellos estuvieron Leonardi, director de la Mina San Eduardo; Manuel Ramos; Edgar Ibrahim y el padre Pedro Pegoraro.

Ya en tiempos recientes, el espacio fue restaurado a partir de un proyecto del arquitecto Alejandro Santana, que intervino la base del monumento y su entorno inmediato. La nueva propuesta sumó un solado de porcelanato en la base con un diseño de doble helicoide que representa el inicio del rezo a María, asociado simbólicamente al principio de la vida. También se agregaron estaciones para el rezo del rosario, un anfiteatro y dos columnas que sostienen el halo alrededor de la Virgen.

El conjunto dialoga con el paisaje y con una concepción simbólica vinculada a la luna y al espacio celestial. Así, el lugar conserva su sentido espiritual y gana nuevas posibilidades para quienes lo visitan.

La huella salesiana que marcó el norte neuquino

El Cerro de la Virgen es parte de una historia más grande: la presencia de los misioneros salesianos en el norte de Neuquén. Por esta región pasaron sacerdotes como Domingo Milanesio, conocido como “Patiru Domingo”; Marcelo P. Gardin; Florindo Zandonella; Mateo GavoŸo; Bartolomé Panaro, primer párroco de Chos Malal, y Pedro Martinengo.

Su tarea excedió la predicación. Construyeron capillas, transmitieron valores ligados a la solidaridad y al trabajo y acompañaron a las comunidades. En Chos Malal, esa historia se entrelazó además con el proceso social iniciado por las colectividades chilenas de la Colonia Malbarco, que contribuyeron a formar las comunidades del norte neuquino.

Por eso, el cerro es mucho más que un monumento religioso: forma parte de una trama de historias comunitarias, encuentros y esfuerzos compartidos que construyeron la identidad de la región.

El Camino de la Fe, una ruta de más de 800 kilómetros

El Cerro de la Virgen integra el Camino de la Fe, un recorrido turístico y espiritual de más de 800 kilómetros que une Ailinco con Villa La Angostura. La propuesta conecta capillas, monumentos y espacios religiosos con paisajes, pueblos y lugares cargados de memoria.

La idea es recorrer Neuquén desde otra perspectiva: siguiendo las huellas de quienes durante décadas atravesaron estos caminos para llevar su mensaje y, al mismo tiempo, descubriendo la naturaleza y las comunidades que hicieron posible esa historia.

En ese trayecto, el cerro chosmalense tiene un lugar especial. El ascenso combina la experiencia espiritual con una de las mejores panorámicas de la ciudad y el valle. Desde la cima, los ríos se encuentran, los cerros delimitan el horizonte y Chos Malal se despliega a los pies de la Virgen.

Un lugar de encuentro que sigue convocando

Más de siete décadas después de aquella primera imagen llevada en andas hasta la cumbre, el Cerro de la Virgen sigue siendo punto de reunión para vecinos, peregrinos y visitantes. Algunos llegan por fe, otros por la historia, el patrimonio o simplemente por las ganas de caminar y contemplar el paisaje.

Para todos, el sendero ofrece una experiencia en la que cada paso deja ver una parte de la identidad del norte neuquino. El Camino de la Fe no propone solo llegar a un destino: invita a detenerse, conocer las historias que habitan cada lugar y entender cómo espiritualidad, naturaleza y comunidad se fueron construyendo juntas.

Y en Chos Malal, esa historia tiene una imagen que desde lo alto sigue acompañando a la ciudad: María Auxiliadora, en la cima del cerro que lleva su nombre, como testimonio de una fe que también se hizo camino.

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