El cerro que se traga a los caminantes: la frase de un experto que explica la búsqueda de Moyano

Pensaban que el GPS y el recorrido compartido alcanzaban para volver. La frase del experto sobre lo que pasa cuando el Ñuñorco se tapa revela por qué la búsqueda se complica día tras día.

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El cerro que se traga a los caminantes: la frase de un experto que explica la búsqueda de Moyano
El cerro que se traga a los caminantes: la frase de un experto que explica la búsqueda de Moyano

Raúl Alfredo Moyano sigue desaparecido desde el lunes 12 de octubre, cuando salió a caminar por el cerro Ñuñorco, en Tafí del Valle. El montañista Martín Merino describió en diálogo con La Gaceta las condiciones extremas de una montaña que puede volverse impredecible en pocas horas y las dificultades que enfrentan los rescatistas.

Un cerro que se tapa con mayúscula

“Es muy complicado”, sintetizó Merino al referirse al Ñuñorco. Su ubicación en el ingreso al valle lo deja expuesto a los frentes nubosos que llegan a la región. “Cuando las cosas se ponen feas en el valle, suelen comenzar a ponerse feas primero ahí”, explicó. Y agregó una frase que resume el lugar: “Cuando el Ñuñorco se tapa, se tapa con mayúscula”.

El descenso, el momento más riesgoso

Uno de los mayores peligros aparece al bajar. Aunque hay senderos marcados, en algunos sectores se abren varias alternativas y una equivocación puede llevar a zonas de difícil acceso. Con niebla, barro y lluvia acumulada, las referencias visuales desaparecen y reconocer el camino correcto se vuelve muy difícil, incluso con aplicaciones de navegación.

Moyano usaba Wikiloc y había compartido el recorrido con su familia. Sin embargo, Merino aclaró que tener una ruta cargada en el GPS no garantiza poder identificar el sendero en medio del mal tiempo. “Independientemente de contar con un elemento de navegación, a veces cuesta visibilizar el sendero”, sostuvo.

Las lluvias también modifican el terreno y borran huellas, sobre todo donde confluyen varios caminos. Si alguien se desvía, el área que deben cubrir los rescatistas puede ampliarse mucho.

El otro lado del cerro: selva y quebradas

Merino advirtió sobre el riesgo de desviarse hacia el sureste, en dirección a la ruta 307 y la quebrada de Los Sosa. Allí la vegetación es tupida, las quebradas profundas y faltan referencias visuales, lo que complica la orientación y la búsqueda. Mientras la ladera que mira a Tafí del Valle tiene sectores más abiertos, del otro lado empieza la selva tucumana.

“Al entrar en los bosques montanos, las transiciones y las selvas, se vuelve muy difícil porque perdemos las referencias visuales”, explicó el montañista. El suelo mojado también dificulta el desplazamiento y aumenta los riesgos para los rescatistas.

Qué hacer si el mal tiempo sorprende

Ante un cambio brusco del clima, Merino recomendó no tomar decisiones apresuradas. Si alguien queda atrapado por la niebla, lo principal es buscar un lugar resguardado y comunicarse con los equipos de rescate. Donde hay señal telefónica, también se puede compartir la ubicación por WhatsApp para facilitar la localización.

El especialista remarcó que volver a caminar sin rumbo claro puede complicar el operativo, porque los rescatistas tendrían que ampliar el área de rastrillaje para cubrir las posibles rutas de desplazamiento. También destacó el trabajo de los equipos de Tafí del Valle, que deben moverse en un terreno complejo y a veces con recursos limitados.

Por qué no vuelan los helicópteros

Merino se refirió al uso de helicópteros y drones. Según explicó, la falta de medios aéreos no siempre es una decisión de las autoridades, sino que puede deberse a las condiciones del tiempo. “La búsqueda por aire es lo mejor que puede pasar, más habiendo pasado tantos días, pero las condiciones hasta por lo menos hoy no están dadas”, señaló.

La niebla y la escasa visibilidad impiden que un helicóptero ingrese con seguridad en ciertos sectores. Si el clima mejora, se podría evaluar su uso para revisar áreas de difícil acceso, mientras siguen los rastrillajes terrestres. La vegetación cerrada y las quebradas profundas cerca de la ruta 307 son obstáculos adicionales por la extensión del terreno y la falta de puntos de referencia.

El horario, un factor clave

Merino consideró que una excursión en solitario no es lo más recomendable, aunque reconoció que algunos montañistas experimentados lo hacen. Para evaluarlo hay que tener en cuenta la experiencia, el equipamiento y las características de la montaña.

Sobre el recorrido de Moyano, explicó que los aproximadamente siete kilómetros de ascenso podían dar una impresión equivocada de la dificultad. La distancia por sí sola no refleja las exigencias del terreno ni los riesgos del regreso. Otro punto importante fue el horario: según las comunicaciones con su familia, Moyano habría llegado a la cumbre alrededor de las 17. Como el descenso demanda unas tres horas, iniciar la caminata cerca del mediodía reducía el margen de luz natural.

“Estaba contento por el objetivo, pero estaba muy tarde”, observó Merino al referirse a las fotos tomadas en la cumbre, donde también se veían condiciones meteorológicas desfavorables. El montañista agregó que las lluvias y el estado del terreno llevaron a suspender caminatas previstas para ese fin de semana en distintos cerros de la zona. Las piedras, las pasturas y los senderos mojados aumentan las posibilidades de accidentes.

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