El Chaco debate la Ley de Reiterancia: Sotelo alerta sobre el colapso carcelario y el "sesgo social"
La Ley de Reiterancia en Chaco promete endurecer las prisiones preventivas, pero Roberto Sotelo advierte que el sistema carcelario está colapsado y que la iniciativa ignora las causas sociales del delito. ¿Qué hay detrás del proyecto?
El debate por la seguridad en el Chaco sumó una voz crítica. Roberto Sotelo, integrante del Comité para la Prevención de la Tortura, salió a cuestionar el proyecto de Ley de Reiterancia y advirtió que el sistema penitenciario provincial está al borde del colapso, con una sobrepoblación que supera el 92%.
En diálogo con Radio La Red 92.9 MHz, Sotelo fue contundente al calificar la iniciativa como una solución superficial. "Se pretende vender espejos de colores a la ciudadanía", disparó, y cuestionó que se ignore el trasfondo social del delito.
Reiterancia vs. reincidencia: ¿qué cambia?
Durante la entrevista, Sotelo explicó las diferencias legales que suelen confundirse. La reincidencia implica una condena firme previa, mientras que la reiterancia se refiere a la "comisión sucesiva o habitual de delitos" sin necesidad de sentencia. El referente recordó que, hoy, la prisión preventiva es una medida excepcional. "La libertad es la regla y el encarcelamiento la excepción", subrayó, y alertó que esta ley podría vulnerar la presunción de inocencia.
Un sistema carcelario en estado crítico
La radiografía que pintó Sotelo es preocupante. Según datos de 2022, el Chaco tiene una sobrepoblación del 92,3%, una de las más altas del país. "No tenemos una estructura física como para que esta ley se pueda cumplir", sentenció. El ejemplo más claro está en la unidad penal de Presidencia Roque Sáenz Peña: "Con una población cercana a las 500 personas, hay solamente dos psicólogos para atender a todos", detalló, remarcando la falta de médicos, enfermeros y trabajadores sociales.
El sesgo social y las "puertas giratorias"
Sotelo también apuntó contra el estigma que pesa sobre los sectores más vulnerables. "El sistema carcelario está integrado mayormente por personas pobres", afirmó, y denunció un "sesgo social muy arraigado" que presume delincuencia por la apariencia o el barrio.
Consultado sobre el reclamo por las "puertas giratorias", reconoció la molestia ciudadana, pero propuso alternativas al encierro para delitos menores: dispositivos electrónicos de monitoreo, prisiones domiciliarias controladas y presentaciones periódicas ante la justicia.
El nuevo Régimen Penal Juvenil: otra presión al sistema
Finalmente, Sotelo mostró su preocupación por la entrada en vigencia del nuevo régimen penal juvenil, que sumará más actores a un sistema ya saturado. Instó a que el trabajo con adolescentes infractores no sea "netamente de resguardo policial", sino que apunte a brindar herramientas de formación para evitar la marginación definitiva.
Si el proyecto de reiterancia se aprueba, Sotelo adelantó que habrá que analizar su constitucionalidad, ya que podría chocar con tratados internacionales de derechos humanos y principios básicos de la justicia argentina.