El changuito lleno ya es historia: el dato que confirma el derrumbe del consumo
¿Qué pasó con el changuito lleno en los supermercados? El titular de la ASU lo confirmó en una entrevista y reveló el dato que marca el derrumbe del consumo en los últimos dos años.
El consumo en los grandes supermercados no encuentra piso. Según Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), las grandes superficies acumulan 23 de los últimos 24 meses con caídas interanuales en las ventas, una tendencia que, anticipó, tampoco se habría revertido en septiembre.
En diálogo con Palo y Zanahoria, por El Destape 1070, el dirigente describió un escenario de retracción que ya lleva casi dos años y que atraviesa a todos los canales de comercialización. “Creo que llevamos 23 o 22, sino en los 24, en lo que atañe al consumo en las grandes superficies”, sostuvo.
Los números que explican la caída
Los últimos datos mencionados por Martínez indican que en agosto las ventas de las cadenas de supermercados cayeron 3,3% interanual y 0,6% frente a julio, mientras que el retroceso acumulado en lo que va del año alcanzó el 4%. Para el titular de ASU, la persistencia de los números negativos confirma que no se trata de un fenómeno puntual: la caída se extiende a distintos formatos comerciales y cambia la manera en que los consumidores hacen sus compras.
Uno de los cambios más visibles aparece en el volumen de productos que se llevan en cada visita. Consultado sobre el tradicional changuito de supermercado, Martínez fue tajante: “En líneas generales no existe más como concepto el changuito lleno”. Las promociones y descuentos siguen teniendo un papel importante para atraer compradores, explicó, pero el menor poder de compra limita la cantidad de unidades que los consumidores pueden adquirir.
Menos unidades y compras más seguidas
La retracción del consumo también modificó la frecuencia y el tamaño de las compras. En lugar de grandes adquisiciones, los consumidores optan por cantidades más pequeñas y atadas a sus necesidades inmediatas.
El impacto varía según el formato. Mientras los locales de cercanía pueden beneficiarse de las compras frecuentes, los hipermercados sufren en mayor medida la pérdida de las compras de mayor volumen. La estrategia comercial de las cadenas se adaptó a ese escenario: Martínez señaló que las promociones buscan estimular las ventas y que los consumidores se volvieron cada vez más atentos a los descuentos disponibles.
La informalidad, un problema que crece
Además de la caída del consumo, el sector enfrenta el avance del comercio informal. Martínez calificó el fenómeno como “un problema mucho más grande y mucho más grave de lo que parece” y sostuvo que genera una diferencia de condiciones entre las empresas registradas y quienes operan fuera de los circuitos formales.
Durante la entrevista citó una estimación de la UCA según la cual alrededor del 50% del comercio sería informal. En ese sentido, cuestionó que las empresas formalizadas afronten impuestos, tasas y costos laborales que no necesariamente recaen sobre sus competidores. “Los impuestos que paga el sector formal terminan financiando aquellos que compiten en su mismo mercado”, afirmó.
Locales que se reinventan para sobrevivir
La caída de las ventas también llevó a los supermercados a modificar el uso de sus establecimientos. Según Martínez, cada vez es más frecuente que las cadenas destinen parte de sus locales a otras actividades como gimnasios, farmacias, peluquerías, kioscos o sucursales bancarias.
El dirigente explicó que esta estrategia permite aprovechar metros cuadrados que ya no resultan tan productivos para la actividad supermercadista tradicional.
Pese al escenario de consumo deprimido, Martínez señaló que las empresas mantienen expectativas de recuperación. “Hay una expectativa de que la situación cambie y que la situación mejore”, sostuvo, aunque los datos actuales muestran que la recuperación todavía no se consolidó.