El chavismo y una opositora bendecida por Trump se sientan a dialogar: qué busca cada lado

¿Por qué ahora sí habría acuerdo? El chavismo y una opositora elegida por Trump arrancan un diálogo con la sombra de Maduro preso y Machado afuera. Los detalles que nadie cuenta.

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El chavismo y una opositora bendecida por Trump se sientan a dialogar: qué busca cada lado
El chavismo y una opositora bendecida por Trump se sientan a dialogar: qué busca cada lado

Este sábado arranca en Venezuela una nueva mesa de diálogo entre el chavismo y un sector opositor que cuenta con el aval de Estados Unidos. La Casa Blanca eligió a la interlocutora y dejó afuera a María Corina Machado, un movimiento que marca a fuego esta negociación.

El gobierno de Nicolás Maduro, capturado el 3 de enero, y la exlegisladora Dinorah Figuera, exiliada durante ocho años, iniciarán formalmente las conversaciones. La presión de Donald Trump sobre el país caribeño condiciona cada paso de este proceso.

No es la primera vez que se intenta un acercamiento. Todos los intentos anteriores fracasaron o terminaron en elecciones denunciadas como fraudulentas, como la de hace dos años que reeligió al depuesto mandatario. Pero esta vez hay un factor inédito: el chavismo negociará con una pistola invisible sobre la mesa.

“Este proceso, a diferencia de otros anteriores, tiene una característica particular: el rol actual de Estados Unidos y sobre todo desde el 3 de enero”, explicó a TN el politólogo venezolano Piero Trepiccione, subdirector del Centro Gumilla.

¿Quiénes son los protagonistas de esta negociación?

Por el lado oficialista, el titular del Parlamento, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, sostenida por Trump desde la acción militar que derrocó al sucesor de Hugo Chávez. Por el otro, Dinorah Figuera, una dirigente de bajo perfil que integró la Asamblea Nacional de 2015, de mayoría opositora.

Figuera regresó a Venezuela en junio invitada por Estados Unidos para liderar este diálogo. Ya mantuvo dos reuniones con Jorge Rodríguez y en la última anunció la fecha de inicio de las conversaciones formales.

Su objetivo: fijar una “hoja de ruta para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional” y comenzar “la construcción de una nueva etapa que dará paso a una Venezuela de progreso y libertades”.

¿Qué busca cada parte?

Los objetivos son opuestos. El chavismo quiere ganar tiempo y lograr el levantamiento de las sanciones internacionales. La oposición presionará por un cronograma que termine en elecciones libres, aunque ese calendario dependerá de los intereses de Washington.

Desde el chavismo, el secretario general del PSUV y ministro del Interior, Diosdado Cabello, fue contundente: “Nosotros vamos con una sola propuesta: la paz de este país. El levantamiento de sanciones debe ser parte de ese diálogo, claro”. Y advirtió: “Dialogar no significa capitular”.

La oposición, en tanto, respaldó el proceso a través de partidos como Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Vente Venezuela, la fuerza que lidera Machado y que dijo confiar en el rol de Estados Unidos.

El lugar de María Corina Machado

La premio Nobel de la Paz intentó regresar al país tras el doble terremoto del 24 de junio que dejó más de 5000 muertos, pero no pudo. Denunció trabas del chavismo y amenazas a sus allegados, y Washington le bajó el pulgar.

Trump se siente cómodo con Delcy Rodríguez y prioriza los negocios: desde la captura de Maduro, el chavismo aprobó leyes a medida de la Casa Blanca, con apertura al capital estadounidense en petróleo y oro. La presencia de Machado, cree, desestabilizaría el “business”.

Por eso eligió a Figuera, una dirigente sin arrastre popular. Machado, desde Panamá, apoyó tímidamente el diálogo pero dejó ver su incomodidad. En un video, aseguró que no será un “obstáculo a ninguna iniciativa que produzca avances reales”, pero aclaró que no participa de su diseño ni funcionamiento.

Para Trepiccione, la ausencia de Machado es uno de los principales desafíos de la mesa. Esa “carencia de representatividad” es la marca más notoria del proceso, aunque no descartó que más adelante pueda incorporarse un representante de la Nobel.

El analista cree que el proceso “tiene posibilidades de avanzar en resultados concretos”, pero “no va a ser un proceso fácil, sino todo lo contrario”. Y concluyó: “El país necesita, más allá de la voluntad de los actores políticos, resultados concretos para atender el tema humanitario, la reconstrucción, la economía y la reinstitucionalización”.

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