El chico que abrió fuego en la escuela de San Cristóbal no irá a juicio: el motivo que fijó la Justicia

¿Por qué la Justicia dejó libre de condena al adolescente que abrió fuego en la escuela Mariano Moreno? La respuesta está en una edad y una ley que ya no rige.

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El chico que abrió fuego en la escuela de San Cristóbal no irá a juicio: el motivo que fijó la Justicia
El chico que abrió fuego en la escuela de San Cristóbal no irá a juicio: el motivo que fijó la Justicia

La Justicia de Santa Fe resolvió sobreseer a Gino C., el adolescente que el 30 de marzo de 2026 entró armado a la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal y mató a Ian Cabrera, un alumno de 13 años. El juez penal José Boaglio dictó la medida a partir de un planteo de la defensa, que pidió desvincular al joven del proceso penal porque tenía 15 años cuando ocurrió el ataque.

La decisión se conoció a casi siete meses del hecho y se apoyó en la legislación penal juvenil que estaba vigente en ese momento. El chico tenía 15 años el 30 de marzo, por debajo de la edad mínima de punibilidad que fijaba la norma entonces.

Por qué no puede ser condenado

El régimen penal juvenil aplicable cuando sucedió el ataque establecía en 16 años la edad mínima de punibilidad. La nueva ley, que bajó ese límite a 14 años, todavía no regía el 30 de marzo.

La resolución no implica que se haya desconocido la participación del joven en el ataque, sino que no puede ser condenado penalmente. El caso conmocionó a toda la provincia y reabrió el debate sobre cómo responde la Justicia ante delitos graves cometidos por menores de edad.

Cómo fue el ataque en la escuela

Todo ocurrió minutos después de las 7 del lunes 30 de marzo, en los primeros momentos de la jornada escolar. Los estudiantes de la Escuela N° 40 Mariano Moreno estaban formados en el patio interno para el izamiento de la bandera cuando el adolescente, que cursaba tercer año en la institución, abrió fuego contra sus compañeros.

Según las reconstrucciones publicadas por UNO Santa Fe, el joven llevaba una escopeta escondida en la funda de una guitarra. Pasó por el baño, salió con el arma y efectuó entre cuatro y cinco disparos. Uno de ellos impactó en Ian Cabrera, de 13 años, que cursaba primer año y murió en el lugar. Otros ocho estudiantes resultaron heridos.

La secuencia terminó cuando un asistente escolar se abalanzó sobre el atacante y logró quitarle la escopeta. Poco después intervino la Policía, el adolescente fue detenido y el establecimiento quedó evacuado y rodeado por un operativo de emergencia.

La atención sanitaria se desplegó entre el hospital local y otros centros de mayor complejidad. Seis de los ocho estudiantes heridos recibieron el alta durante la tarde de ese mismo día. Los otros dos fueron derivados a hospitales de Rafaela y de la ciudad de Santa Fe para recibir atención especializada.

Quién era Ian Cabrera

Ian tenía 13 años y cursaba primer año de la secundaria Mariano Moreno. También jugaba al fútbol en el club Atlético Independiente de San Cristóbal, que expresó públicamente su dolor por el crimen y su acompañamiento a la familia.

El día posterior al ataque, la comunidad le dio el último adiós. Una misa de cuerpo presente en la iglesia local precedió a una caravana que acompañó el féretro hasta el cementerio municipal, en una despedida multitudinaria que reflejó el impacto de la tragedia en una ciudad de alrededor de 15.000 habitantes.

La investigación sobre los vínculos digitales

Además de reconstruir cómo se produjo el ataque, los investigadores avanzaron sobre la actividad digital del adolescente y sus posibles contactos en comunidades que glorifican masacres escolares.

En los primeros días posteriores al crimen, la Policía Federal allanó la vivienda del joven y un comercio vinculado con su familia, por orden de la fiscal Carina Gerbaldo. Las medidas buscaron reunir elementos para profundizar la investigación sobre la planificación del hecho y sus posibles conexiones.

La pesquisa también se extendió a otros adolescentes. El 6 de abril, la Policía aprehendió a un joven en la localidad de Nelson, bajo la sospecha de que mantenía conversaciones con Gino C. y podía haber tenido conocimiento del plan. La investigación abrió una línea sobre una posible red internacional vinculada con la llamada True Crime Community, una subcultura digital asociada con la glorificación de crímenes reales y ataques violentos.

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