El ciclo que desafió al calendario: cómo el Poncho Audiovisual convirtió a Catamarca en capital del cine
Cine, memoria y emociones a sala llena: lo que pasó en el Poncho Audiovisual y nadie te contó. ¿Hubo sorpresas de último momento?
El Espacio Bicentenario se llenó durante nueve días con una programación que mezcló la memoria histórica con las nuevas voces de la animación. La quinta edición del ciclo Poncho Audiovisual cerró con un balance que superó las expectativas: salas repletas, charlas que desbordaron y una muestra que hizo viajar en el tiempo a los visitantes.
Del 18 al 26 de julio, en el marco de la 55° Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, Catamarca se convirtió en el epicentro de una propuesta que combinó cine, memoria y emociones. La entrada fue libre y gratuita, y la organización estuvo a cargo de la Dirección de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Gestión Cultural de la provincia, junto al equipo de Cine Móvil Catamarca.
¿Qué pasó en la charla de animadoras?
Uno de los momentos más convocantes fue la charla “Animadoras argentinas en tus series favoritas: Detrás de escena de Helluva Boss y Efectos Colaterales”, a cargo de Matilda Segura y la catamarqueña Mariana Díaz. Ambas contaron sus inicios en la industria, mostraron sus herramientas de trabajo y dieron consejos para quienes sueñan con animar. El productor Ezequiel Dalinger, del Festival de Cine de Animación Latinoamericano ANIMA LATINA, también se sumó y respondió preguntas del público.
Estrenos que emocionaron
La sección de estrenos provinciales tuvo un nivel altísimo. A sala llena se proyectó el cortometraje “La enredadera que trepa la araucaria” de Julieta Seco y el documental “Antes de morir prefiero la muerte” de Malena Chabrol. Esta última producción recibió dos declaratorias: de Interés Parlamentario por la Legislatura de la Provincia y de Interés Cultural por el Concejo Deliberante de la Capital.
El director Lucas Gallo presentó sus documentales “1982” y “Diciembre”, que abordan la guerra de Malvinas y la crisis de 2001. Tras cada función, Gallo dialogó con los espectadores sobre esos hechos que marcaron al país.
La memoria que no se olvida
El documental “Noviembre 3: La onda expansiva” fue otro de los puntos fuertes. La película, que investiga las explosiones de la fábrica militar de Río Tercero en 1995, contó con la presencia de su productora Marina Rodríguez, quien brindó detalles de la producción.
La propuesta teatral “Un bar de lágrimas” unió el cine y el teatro con una función a sala llena que terminó con música en vivo, charla y baile. La obra, de La Dulcera Teatro y el realizador Fabricio Diaco, habló sobre la resiliencia y la capacidad de sanar a través del encuentro.
La memoria ancestral en la pantalla
Varias producciones pusieron el foco en la memoria ancestral: “Raíces de Barro. Las Palmas, tierra alfarera” y “Urdiendo Futuro: El Legado del Telar”, de Ignacio Lovell y Sergio Vázquez del Centro de Comunicación UNCA; el proyecto “Compartir la soledad” de Mariel Bomczuk, rodado en Santa María; y el video danza “Ruinas sobre ruinas” de Silvia Bucari, filmado en Villa Las Pirquitas.
Terror y sorpresas
La sección Terror en el Valle fue la más convocante. Se proyectó el corto catamarqueño “Nicasio en la Oscuridad” de Diego Yapur y Bruno Carabajal, y se adelantó un fragmento del próximo trabajo de los realizadores. También hubo una muestra federal de cine de terror con cortos de festivales como Buenos Aires Rojo Sangre, Oberá Nocturna, Terror Córdoba, Merlo Sangriento y Nieve Roja.
La muestra “Porfolio de la Memoria”, que exhibió tapas de diarios locales y fotos inéditas de Catamarca entre 1976 y 1983, fue otro éxito. La propuesta, ubicada en el hall del Espacio Bicentenario, fue realizada en conjunto por la Hemeroteca Municipal, el proyecto de Extensión Universitaria “Resguardando nuestra memoria visual” de la Facultad de Humanidades (UNCa) y la Dirección de Desarrollo Cultural.
El cierre contó con la visita del gobernador Raúl Jalil y su esposa, la legisladora nacional con mandato cumplido Silvana Ginocchio. La quinta edición del ciclo, curada bajo el concepto de la memoria histórica y ancestral, dejó risas, lágrimas, nostalgia y sorpresas en los presentes, que una vez más eligieron el Poncho Audiovisual para sumergirse en relatos que reflejan nuestra historia e identidad.