El cielo estaba despejado, pero un rayo mató a cuatro yeguas: el detalle del palenque que lo explica
El cielo estaba despejado y no cayó un rayo directo, pero cuatro yeguas murieron igual. El palenque de hierro al que estaban atadas terminó siendo la clave de una descarga que se expandió por el suelo.
Un rayo que no cayó de forma directa, sino que se expandió por el suelo, terminó con la vida de cuatro yeguas de polo en el Jockey Club de San Isidro. El hecho ocurrió el miércoles por la mañana en el campo número dos del predio, y un petisero del lugar explicó cómo se produjo la descarga.
Raúl, empleado del club, dialogó con LN+ y describió la secuencia: “No fue un rayo directo. Es un rayo que se expande y hace como que tiran una piedra al agua, una cosa así, y entonces le llega el impacto, la corriente”. Según su testimonio, el cielo estaba despejado instantes antes del incidente, lo que sorprendió a todos.
El palenque de hierro, un conductor fatal
El petisero señaló que los animales estaban atados a un palenque de hierro, estructura que facilitó la propagación de la descarga. “(Los caballos) Están en un palenque, que son de hierro. Entonces, al ser el palenque de hierro, afecta más rápido”, explicó. El poste metálico funcionó como conductor de la electricidad.
Las yeguas pertenecían a Alejandro Checchi, según confirmaron fuentes cercanas al Jockey Club a LA NACION. Además de las cuatro muertes equinas, un petisero sufrió una descompensación leve y recibió atención médica. Raúl contó que se preocupó por él: “Pregunté cómo estaba el petisero y me dijeron que estaban bien”.
La explicación del meteorólogo
Ignacio López Amorín, especialista del Servicio Meteorológico Nacional, analizó las condiciones del miércoles. Atribuyó las tormentas aisladas al ingreso de aire húmedo desde el norte del país. Aunque la caída de rayos es aleatoria, advirtió que los descampados son más riesgosos. “Hay que hacer un trabajo de campo para saber si el rayo cayó en el poste y la electricidad se transmitió por las correas o no”, sostuvo.
Herraduras que atraen la descarga
El veterinario Carlos Orive, exdirectivo de la Asociación Argentina de Polo, explicó la vulnerabilidad de los caballos frente a la electricidad. Según Orive, los equinos absorben las descargas a través de sus herraduras de hierro o aluminio cuando el rayo impacta en el suelo. “El animal es muy sensible a la electricidad y tiene poca resistencia. Al tocar el alambre eléctrico, el caballo sale disparado y absorbe más el impacto”, detalló.
El caso también puso en duda la seguridad de las instalaciones: si bien el sector de golf del club cuenta con radares para detectar riesgos eléctricos, en la cancha de polo no hubo advertencias previas.
Pérdidas millonarias y mantas incendiadas
El valor de los caballos de polo agrega un componente económico a la tragedia. Raúl estimó que un ejemplar puede valer “de US$5000 a US$10.000, US$15.000, según la categoría y cómo es el caballo”. Además, mencionó que estos animales suelen venderse a mercados internacionales como Inglaterra o Estados Unidos.
La potencia de la descarga quedó en evidencia: al menos una de las mantas que cubrían a los equinos se prendió fuego. Las autoridades locales evalúan las circunstancias del siniestro, mientras las pistas de carreras siguen operando con normalidad, salvo en situaciones extremas.